mayo 21, 2022

Sigo usando mi máscara

Sigo usando mi máscara

Jesus Sanchez Melean

Seguiré usando máscaras cuando entre a lugares cerrados y concurridos. Y más importante, en caso que tenga que usar el transporte público, terrestre o aéreo, voy a tener la máscara puesta todo momento. El usar la máscara tiene para mí doble significado. Por una parte, es la forma en la cual yo expreso mi respeto por el prójimo.

Yo puedo ser portador de la BA.2, variante dominante actual del covid-19. Esa variante representa casi el 80 por ciento de los nuevos casos en EEUU en la actualidad. Nada me previene de yo poder portar y transmitir el virus. La máscara, sin duda alguna, previene que yo le pase a otra persona esa variante del virus en caso de yo ser portador.

No deja de preocuparme el que yo me convierta en propagador de la enfermedad. En este país, 130 millones de personas están sin vacunar. En esa cifra se incluyen los niños menores de 5 años que todavía no pueden ser vacunados. Esto indica que, sin distingo de edades, colores, posiciones políticas, los no vacunados muy probablemente van a contagiarse.

Sigo usando mi máscara

Muchos de esos contagiados puede que lleguen a desarrollar una enfermedad grave que tiene secuelas. O en algunos casos, el virus puede causar su muerte. En el último mes, cada día, en los Estados Unidos mueren en promedio 950 personas debido al covid-19. Mientras, los casos de covid-19 se han incrementado en 39 estados de la unión americana.

Algunos dirán que, si bien la actual variante dominante es muy contagiosa, su impacto es leve. Eso es cierto. Sin embargo, la data muestra que el contagiarse de covid-19 puede ser equivalente a jugar la lotería. Algunos de los que juegan se ganan el premio. De igual manera, algunos de los contagiados van a tener serios problemas.

Para mi consciencia, no quiero ser yo el que le lleve ese mal presagio a otras personas. Por otro lado, uso la máscara, también por sentido egoísta. Hasta el momento, y luego de dos años de pandemia, puedo decir que no me he contagiado. No quiero yo ser ahora el receptor del virus. A mí no me cuesta nada, ni representa para mí un sacrificio el andar enmascarado.

Jesús Sánchez Meleán

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