mayo 22, 2022

Sueño cumplido

Sueño cumplido

Foto/EFE

Jesús Sánchez Meleán

El 7 de abril entra a la historia como una importante fecha. El Senado Federal de los Estados Unidos, con un voto bipartidista de 53-47, confirmó como magistrada a la Corte Suprema a la primera magistrada afroamericana. La jueza Ketanji Brown Jackson (KBJ) tiene una historia y un desempeño profesional que la hace más que merecedora del cargo para el que fue escogida por el presidente Joe Biden.

En las sesiones para su confirmación lanzaron acusaciones lamentables. Los senadores republicanos la presentaron como una izquierdista radical que era tolerante con el narcotráfico, la trata de personas, y la inmigración ilegal. Todos esos argumentos quedaron totalmente descreditados al ser sometidos a una rigurosa verificación. Quedó claro que las acusaciones tenían el propósito de complacer al sector conservador radical del partido republicano.

El ascenso de KBJ a la corte indica que la sociedad norteamericana ha permitido la movilidad social de grupo que históricamente había sido marginados. La jueza explicó que sus ancestros por parte de padre y madre fueron esclavos. Mientras, sus padres y su madre se educaron en escuelas segregadas y debieron ir a universidades publicas con población estudiantil de solos afroamericanos.

Siendo una niña, hubo profesores que le cuestionaron el tener tan altas expectativas. Ella se trazo la meta de llegar a Harvard mientras que un orientador de su escuela le dijo que si acaso podría llegar a un community college. Su persistencia la llevo a tener no solo uno sino dos títulos de Harvard. Allí estudió su pregrado y luego cursó su programa en derechos hasta convertirse en abogada.

Sueño cumplido

Su carrera como abogado fue muy transparente. Ejerció como defensora pública de presos. Eso quiere decir que le tocó defender a los reos que no tienen dinero para pagar por su defensa. Llego a ser la asistente del magistrado de la corte que ahora le toca sustituir. Y ya siendo jueza escaló hasta llegar a ser magistrada de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia.

Esta jueza tiene además una dimensión muy valiosa. Es la madre de dos hermosas menores que han recibido de parte de ella el amor, los valores y el apoyo necesario para llegar a alcanzar su potencial. Y ella misma, ha señalado que nunca olvido quien era y lo que ella se proponía. En el libro de gradación de bachillerato ella dejo escrito que aspiraba ser algún día nombrada jueza en los Estados Unidos. Su confirmación de hoy es un sueno cumplido.


Jesús Sánchez Meleán