abril 12, 2021

Tiempo para tejer y bordar

Tiempo para tejer y bordar

Jesús Sánchez Meleán

La congresista Marjorie Taylor Greene ahora tendrá tiempo para crear verdaderas obras de arte con sus manos. Se puede dedicar de lleno al tejido y al bordado, que según ha dicho, son los oficios que le apasionan. Y digo verdadera pasión, porque muchos podríamos pensar que ella se sentiría más a gusto al salir de casería, con un rifle en la mano, o al perseguir por las calles a quienes ella considera que son los liberales amigos de George Soros.

Taylor Greene quedó liberada de participar en las tediosas y prolongadas reuniones de las comisiones de Educación, Trabajo y Presupuesto de la Cámara de Representantes. Unos 219 diputados demócratas junto con 11 diputados de su mismo partido, el Republicano, decidieron que ella no era apta para integrarse al trabajo parlamentario. Ella solo podrá forma parte de las sesiones de la cámara y puede participar por el computador desde su casa.

Once de sus compañeros de partido le cobraron caro el hecho de esparcir lo que se conoce como teorías conspirativas y por usar un discurso cargado de odio y violencia. Luego ser sancionada, Taylor Greene subió al podio de la Cámara de Representantes para retractarse sobre comentarios suyos anteriores. Dijo que ahora si cree que el 9/11 sucedió. Ella agregó que las masacres en las escuelas de Florida y Connecticut si fueron reales.

Esta congresista por Georgia se distanció de QAnon en su discurso. Dejó saber que ya no es seguidora de esas teorías de conspiración. En específico ahora considera que es falso que los demócratas dirijan redes de pedofilia; adoren a Satán; y practiquen el canibalismo. Es un hecho positivo, y hasta esperanzador, su nueva postura sobre teorías probadamente falsas.

Sigue preocupando que ella insiste en otras falacias. Ella asegura todavía que los incendios forestales recientes en la costa oeste fueron causados por los “rayos especiales” creados por “los judíos”. Sigue siendo ella una antisemita. Taylor Greene tampoco se desdijo sobre sus tuits con carga anti musulmana y anti-hispana. Podemos concluir que esta representante permanece en el bando de los racistas y los supremacistas de EEUU. Al menos eso parece.

Un hecho grave es que la representante de Georgia dejó intactos algunos de sus controversiales mensajes cargados de violencia. Ella no se retractó por su llamado para asesinar a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y al ex presidente Barack Obama. Tampoco cuestionó su llamado a ejercer actos violentos contra cualquier que parezca demócrata y contra los oficiales del FBI.

Los más grave es que Taylor Greene le haya atribuido el máximo liderazgo de su partido al ex presidente Donald Trump. “El partido Republicano es hoy Donald Trump”, expresó. Luego de varios días de esa aseveración de la representante ni una sola voz de ese partido la ha desmentido. Cabría el preguntarse ¿hasta que punto le interesa a ese partido seguir teniendo entre sus filas a creyentes y promotores de teorías conspirativas como Taylor Greene?

Los 50 senadores republicanos tienen la palabra. Su voto para inhabilitar o no a Trump va a enviar una señal clara sobre si contradicen o no a la congresista por Georgia. Y más importante, el público va a poder entender hasta que punto el estilo político de Trump representa el nuevo norte de ese partido.

 

Jesús Sánchez Meleán

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