febrero 28, 2021

Pieza de museo

Pieza de museo

Jesús Sánchez Meleán

Traducción libre de la leyenda de la estatua de cera de Jake Angeli en el Museo de Historia Norteamericana en Washington, DC.

Enero 6 de 3021.

Reproducción en cera de Jacob Anthony Chansley, conocido como Jake Angeli, nacido en Phoenix, Arizona, en 1988. Salió a la vida pública, a los 33 años, y tuvo una efímera permanencia en la escena nacional. Sin embargo, ha dejado una profunda huella en lo que fueron sus brevísimas apariciones entre noviembre de 2020 y mayo de 2021.

La estatua de Angeli viste el atuendo que comenzó a usar desde el 4 de noviembre de 2020 en su ciudad natal. Tiene su cara pintada con los colores de la bandera de los EEUU. Viste un pantalón para practicar ejercicio y cubre su espalda con un chaleco de una tela que simula la piel de un animal. Sobre su cabeza lleva unos cuernos y un sombrero que emulan a un bisonte.

Este individuo entró en la historia por usar el atuendo de un cromañon, fuera de la época en la que le tocó vivir. Vestido de esa manera inició una cruzada para lograr que se desconocieran los resultados de la elección presidencial de 2020. Angeli pernoctó por seis días frente al capitolio de Arizona vociferando para ver si la autoridad electoral declaraba ganador a Donald Trump.

Al no lograr su cometido Angeli demostró su descontento escribiendo en las redes sociales [ antiguo medio para comunicarse con grupos de personas por vía electrónica] mensajes en los cuales afirmaba que el candidato ganador de aquellos comicios a la presidencia, Joe Biden, había ganado con votos que le robó al candidato que Angeli apoyaba.

Este histórico personaje reproducía en sus mensajes las mismas ideas que promovía Trump, su candidato. Angeli repetía que a Trump le había hecho un fraude masivo. Estaba tan ilusionado con su candidato que atendió el llamado que este le hizo para viajar a la capital de los Estados Unidos. La finalidad de ese viaje era contribuir a detener el supuesto robo de los votos que iban a convertir a Biden en presidente.

Nunca se supo quién le dio el dinero para hacer ese viaje. Las conjeturas sobre el origen de los fondos persisten hasta el día de hoy, cien anos después. Su madre dijo que ella no había sido. Angeli estaba desempleado desde enero de 2018. Su único oficio conocido eran las redes sociales. Vivía con su madre luego de haber sido desalojado de un apartamento que rentaba por 828 dólares. Le confesó al juez de su causa, el mismo que terminó condenándolo a 20 anos de presión, que sus deudas ascendian a 3 mil dólares hasta el 15 de enero de 2020.

Angeli llegó a Washington ataviado como de costumbre. Dio discursos ante una multitud de otros seguidores de Trump aquella mañana del 6 de enero de 2020. Y junto a esa multitud, convertida en turba, participó en el asalto al capitolio federal. Ese acto vandálico dejó un saldo de cinco personas fallecidas, una veintena de heridos, y centenares de personas aterrorizadas.

Esa tarde, Angeli logró entrar al hemiciclo del Senado Federal. Se trepó en lo más alto del salón llegando a ocupar el santo lugar del presidente de la cámara alta. Según los historiadores, ha sido el presidente del Senado de más corta duración desde su creación en 1791. Angeli abandonó el capitolio por su voluntad, caminando, pero fue detenido dos días después en Arizona.

Su impacto no termina aquí. Tan pronto fue hecho preso, Angeli se mantuvo en una huelga de hambre por tres días. Se negaba a ingerir alimentos. El exigía que le presentaran solo comida preparada con ingredientes orgánicos.  Según sus abogados, Angeli era un militante de la vida sana, y un creyente de la dieta completamente orgánica.

Este berrinche, o coraje, o perrera, de Angeli obligó al juez de su causa a ordenar que el centro de detención se abasteciera de productos que coincidieran con los gustos y creencias de este. Según los historiadores, desde que Angeli logró ser complacido, se convirtió en un derecho humanos para los reos en EEUU el tener la opción de dieta de productos 100 por ciento orgánicos. Este es el primer antecedente de haber complacido a un reo en cuanto a exigencias dietéticas excéntricas. Luego otro reo logró, y con derecho, que se le aplicara la dieta Keto.

Los curadores consideraron que Angeli debía estar en este museo para mostrar el impacto que llegaron a tener las teorías conspirativas en los individuos entre 2015 y 2021. Angeli, miembro del movimiento de teorías de la conspiración Qanon sostenía que Biden y sus colaboradores demócratas mantenía una red de pornografía infantil y tráfico sexual de menores. Ese argumento no tenía ningún tipo de sustento pero llegó a ser repetido y creído por millones de seguidores de Trump incluidos los que para la fecha se denominaba la ultra derecha conservadora cristiana y católica.

Angeli se percibía a sí mismo, según dejó evidencia en sus redes sociales, como un “elegido” enviado por Qanon. Angeli creyó ser el segundo Juan Bautista. Su misión era informar sobre la perversión de los demócratas y el cerrar filas con quién para él representaba el verdadero mesías, Trump. Ese carácter sagrado que se auto atribuyó Angeli no pasó a la historia.

Angeli quedó para la historia etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico.

 

Jesús Sánchez Meleán

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