ARANCELES SON UNA OPORTUNIDAD DE $200 MIL MILLONES
Redacción El Comercio de Colorado
Europa podría convertirse en una de las grandes ganadoras de la guerra de aranceles entre Estados Unidos y China, iniciada y ampliada por la administración de Donald Trump. Según el informe The Great Trade Rearrangement, del McKinsey Global Institute, el continente tiene la posibilidad de aumentar sus exportaciones en 200.000 millones de dólares, gracias a los cambios en las cadenas de suministro y la caída del comercio directo entre las dos potencias.
Con la expiración de la última prórroga arancelaria impuesta por Trump, el comercio global entra en una nueva fase. Y mientras EE.UU. y China elevan sus barreras comerciales, países como los del bloque europeo se perfilan como sustitutos estratégicos. “Cuando dos gigantes se aíslan, otros se vuelven más atractivos”, explicó Olivia White, directora de McKinsey Global Institute.
Europa busca sustituir a China
La especialista asegura que EE.UU. está comprando más, pero a países distintos a China. Desde 2018, las importaciones estadounidenses han subido un 30 %, mientras que las compras a China han caído un 20 %, lo que representa una reducción de 100.000 millones de dólares. Ese vacío, en parte, ya lo está llenando Europa. Los productos europeos, especialmente aquellos con alto valor agregado, son bien recibidos por los consumidores.
También, los productos europeos agradan a las empresas estadounidenses, y eso refuerza su posición en esta reconfiguración. Incluso con aranceles cruzados entre Europa y EE.UU., la región se mantiene como proveedor confiable y competitivo, particularmente en tecnología, maquinaria, productos farmacéuticos, agroindustria y componentes industriales. El informe señala que Europa podría beneficiarse de un cambio en las cadenas de suministro globales.
Con excepción de las “tierras raras”
La diversificación de proveedores se ha convertido en una prioridad para las empresas estadounidenses que buscan reducir riesgos geopolíticos. Además, la infraestructura logística avanzada del continente, junto con sus estándares de calidad y certificaciones ambientales, lo posicionan como una alternativa sólida frente a Asia. Además, el estudio advierte que reemplazar productos chinos no siempre es fácil o inmediato.
El “coeficiente de reorganización” desarrollado por McKinsey muestra que al menos un 35 % de los bienes que EE.UU. importaba de China podrían sustituirse fácilmente, pero hay sectores —como el de las tierras raras o productos electrónicos específicos— donde la dependencia sigue siendo muy alta. En este nuevo contexto, expertos europeos ven una oportunidad no solo económica, sino también estratégica.
Ser el socio confiable
Si bien EE.UU. evalúa recuperar su capacidad industrial, ese proceso será largo, costoso y enfrentará limitaciones estructurales como la escasez de mano de obra calificada y altos costos de producción. Mientras tanto, Europa, con tratados comerciales activos como el acuerdo UE-EE.UU. sobre normas técnicas, y su reputación como socio fiable, se posiciona como una solución estable.
Esta perspectiva también se extiende a países de América Latina y Asia, pero Europa parte con ventaja gracias a su integración regional, estabilidad institucional y experiencia en comercio internacional. La guerra comercial de Trump, aunque ha desafiado el orden global, está abriendo puertas inesperadas al otro lado del Atlántico.
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