octubre 20, 2021

El agua que se derrama …

El agua que se derrama …

Jesús Sánchez Meleán

Me gustaría estar escribiendo una artículo positivo sobre el desempeño del distrito escolar Adams 14. Dentro de 10 años, en la década del 2030, sería muy gratificante poder escribir que ese distrito escolar en el noreste de Denver alcanzó un nivel de graduación de sus estudiantes del 100 por ciento.  Y me llenaría de alegría el documentar la inauguración de la escuela elemental “Judith Jaramillo”, en honor a la gran educadora hispana que fue perseguida por pasadas autoridades del Adams 14 por defender el modelo bilingüe al inicio de los 2000.

Las noticias positivas sobre el Adams 14 no son posibles en este momento. El Colorado State Board of Education (SBE) retiró la acreditación al distrito escolar. Esa posibilidad estuvo sobre la mesa desde finales del 2018. El SBE accedió en aquel momento a mantener abierto el Adams 14 pero siendo operado por una empresa privada sin nexo ni interés alguno con el distrito escolar. Desde esa fecha y hasta el verano del 2021, la mesa directiva del distrito pasó a ser una figura simbólica sin poder alguno para tomar decisiones del día a día.

El SBE tuvo bastante paciencia. Dejó en las manos de la directiva del distrito escolar la selección del operador. La primera elección del Adams 14 fue a todas luces un craso error. Seleccionaron como operador a otro distrito escolar con muy poca experiencia y con un muy pobre desempeño. Esa decisión reflejaba el poder y la visión de las agrupaciones de maestros dentro del distrito. El SBE tuvo que intervenir y obligar a la junta del Adams 14 a retractarse en la selección de ese primer operador y dar inicio a otro proceso para encontrar un operador.

El segundo operador ha venido ejerciendo sus funciones por los últimos tres años. Conozco poco o nada sobre los resultados que ha logrado este operador y el distrito como tal en ese período. Yo asumía que ese proceso de rescate del Adams 14 marchaba bien. Y hasta me parecía que la junta directiva del distrito y el operador habían logrado trabajar juntos. Los recientes acontecimientos revelan que esas apreciaciones eran erróneas. Todo indica que los directivos se resistían a ser invitados de piedra en la conducción del Adams 14.

En el verano del 2021, esos directivos procedieron a nombrar a una nueva Superintendente. La única explicación de esa decisión es que la directiva quería estar preparada para asumir la conducción completa del distrito una vez que el operador cumpliera su cuarto año en funciones. Y eso podían haberlo logrado en sana paz. El acuerdo entre el Adams 14 y el SBE contempla la posibilidad cambiar las condiciones de operación establecidas a finales del 2018. La directiva del Adams 14 tenía una vía pacífica para recuperar sus funciones.

La directiva del distrito por medio de la nueva Superintendente decidieron tomar la vía armada, la de la guerra. La Superintendente comenzó a reservarse para ella decisiones que debía tomar la empresa operadora. En algún momento, la Superintendente impuso un gran obstáculo para la operación de la empresa MGT. Prohibió al personal de MGT su ingreso a las instalaciones del Adams 14. Supongo que esta Superintendente llegó con un plan de guerra bien trazado ya que provocó una tremenda crisis a los pocos días de comenzar su gestión.

El SBE tenía que reaccionar y castigar duramente ese comportamiento agresivo de la directiva del Adams 14. En este juego de poder, el SBE tiene la última palabra y su carta principal fue el suspender de la acreditación al distrito. Pregunto yo, ¿Qué estaban buscando las autoridades del Adams 14 al provocar del SBE? ¿La Superintendente y los directivos analizaron fríamente las consecuencias se asentar tan duro golpe a la ya mermada credibilidad y reputación del distrito? Recuerden que agua que se derrama, no se recoge.

Jesús Sánchez Meleán