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Representante Gabe Evans, Distrito 8 de Colorado
La inmigración no es una discusión teórica para mí. Es algo profundamente personal. Soy el orgulloso nieto de inmigrantes mexicanos, veterano de combate del Ejército de los Estados Unidos, exoficial y supervisor de policía, y el único miembro hispano en la delegación congresional de Colorado.
Represento a uno de los distritos más diversos del estado. He visto de primera mano cómo un sistema migratorio roto daña a nuestras comunidades, y cómo el miedo político solo empeora la situación. Esta conversación merece avanzar con honestidad. Mi enfoque sobre la inmigración se basa en tres principios fundamentales.
Primero: Asegurar la frontera.
Un país sin una frontera segura no puede proteger a su gente ni hacer cumplir sus leyes. El desorden en la frontera no beneficia a las familias inmigrantes; beneficia a los cárteles, a los traficantes y a los criminales violentos. La falta de control permite que las drogas ilegales, como el fentanilo, lleguen a nuestras comunidades y cobren miles de vidas.
Como veterano de combate en la Guerra Global contra el Terrorismo, sé lo que se significa proteger a nuestra nación. Control en la frontera no es anti-inmigrante, prioriza la seguridad.
Segundo: Aplastar a los cárteles y a los criminales violentos.
La aplicación de la ley debe enfocarse en quienes representan un peligro real: los traficantes, pandilleros y los delincuentes. Debemos arrestar a los pandilleros—no a las abuelas. Los recursos deben dirigirse a los peores criminales, no a familias trabajadoras que viven en paz y contribuyen a sus comunidades.
Por eso me uní con mis colegas de la Conferencia Hispana del Congreso para exigir que ICE priorice a los criminales violentos y a las organizaciones transnacionales. No a las personas sin antecedentes criminales.
Tercero: Crear caminos legales para la gente digna.
Estados Unidos necesita un sistema migratorio legal que realmente funcione. Los trabajadores y las familias inmigrantes merecen opciones legales. Por eso apoyo la Ley de Dignidad, una propuesta que combina la seguridad fronteriza con una modernización del sistema legal de inmigración. Un sistema funcional reduce la explotación, saca a las personas de las sombras y restaura la confianza.
También debemos reformar los programas laborales como las visas H-2B, que son fundamentales para economías de agricultura, como en mi distrito. Cuando las vías legales no funcionan, empujan a los trabajadores y a los empleadores a situaciones imposibles. Por eso, esta reforma no es opcional, es necesaria.
Es tiempo de aclarar la realidad de lo falso.No hay redadas masivas en iglesias, en las escuelas, o en los campos en mi distrito. El pánico generalizado que algunos están promoviendo no refleja la realidad sobre nuestra área. El miedo puede ser una herramienta política conveniente, pero desestabiliza comunidades y traumatiza a las familias.
Seguridad, Dignidad y Verdad: Mi Compromiso con la Inmigración
Algunos actores políticos tienen interés en avivar el temor para ganar votos. Eso no es dar el ejemplo. Ser un líder significa calmar tensiones, no explotarlas.Como la única voz hispana en la delegación congresional de Colorado, no permitiré que nadie se aproveche de mi comunidad como instrumento político.
Las familias hispanas, los negocios pequeños y los trabajadores merecen verdad, transparencia y respeto –– no tácticas de miedo. La rendición de cuentas en la aplicación de la ley es esencial, y comienza con la comunicación. Mi oficina mantiene contacto regular con ICE porque no se puede supervisar a una agencia si uno se rehúsa a dialogar con ella.
Al mismo tiempo, quiero ser claro: nuestra oficina protege la confidencialidad de la información de cada persona que nos contacta y jamás compartimos datos personales con ninguna agencia federal sin el consentimiento del constituyente. La confianza de la comunidad es fundamental, y la protegemos con responsabilidad.
Seguridad, Dignidad y Verdad: Mi Compromiso con la Inmigración
Para fortalecer esa confianza, voté a favor de $20 millones para equipar a todos los agentes de ICE con cámaras corporales. Las cámaras protegen las libertades civiles, previenen abusos y respaldan a los agentes que actúan de manera professional.
Como ex supervisor de policía, creo profundamente en el estado de derecho. He despedido a oficiales que abusaron de su autoridad. La aplicación de la ley debe ser firme, justa y responsable. Estados Unidos puede asegurar la frontera, desmantelar redes criminales y tratar a las personas con dignidad. No tenemos que elegir entre seguridad y humanidad.
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