agosto 14, 2022

Clases presenciales salvan a tarahumaras del sicariato

Clases presenciales salvan a tarahumaras del sicariato

CRIMEN ORGANIZADO RECLUTÓ ESCOLARES DURANTE LA PANDEMIA

Guachochi/ Agencia Efe

En la empobrecida región de la Sierra Tarahumara de Chihuahua, muchos niños y jóvenes estuvieron a punto de abandonar la escuela durante la pandemia por falta de recursos. Este hecho facilitó que pudieran ser atraídos por el narcotráfico. Durante año y medio -desde marzo de 2020 hasta finales de agosto- México mantuvo las escuelas cerradas y se ofrecían clases a distancia -por televisión, radio e internet- a más de 33 millones de estudiantes.

Ello provocó que alrededor de 5,2 millones de alumnos de todos los niveles educativos desertaran por falta de recursos. Sin internet ni computadora, muchos jóvenes se vieron tentados por el crimen organizado, según denuncia una ONG. “Todo vacío que dejan las autoridades en materia educativa lo ocupan los grupos delictivos. Si se les sigue abandonando a los niños, es entregarlos a los grupos criminales “, declaró el experto Juan Martin Pérez.

Dificultades educativas

Según explicó Jaimes Holguín Fuentes, habitante de la comunidad de Choguita, del municipio de Guachochi, región de la sierra en Chihuahua, muchos maestros dejaron su profesión este último año. Y ello llevó a muchos niños a emigrar a otras ciudades en busca también de trabajo, agregó. “Porque no tenían otras actividades a realizar”, advirtió el hombre, lo que según el informe, pone en peligro a los menores.

La maestra Alma Yuridia Balcázar, docente de primaria, expuso las dificultades que vivieron durante el período de clases a distancia: “Aquí estuvo muy pesado, porque teníamos que visitarlos nosotros casa por casa y darles pequeñas instrucciones a los papás y a ellos (los alumnos)”, declaró. Detalló que los estudiantes se atrasaron en comprensión de lectura y matemáticas, y hoy hay un rezago considerable.

Y recordó que algunos niños de la etnia rarámuri (tarahumaras) no tienen internet, ni computadoras, ni teléfonos móviles, un claro ejemplo de la brecha digital que padecen muchos menores y denuncian los activistas. “Estoy feliz porque ya estoy en la escuela. Fue difícil porque no teníamos internet, y estoy feliz de estudiar”, narró Iris Yamilet, una estudiante de la región.

Mientras que otra alumna, Lorena, reconoció a sus 11 años que en los últimos meses se retrasó un poco porque “no teníamos con que escribir y no había internet” ni computadora. Ximena, otra joven estudiante, también habló de las dificultades de estudiar sin herramientas tecnológicas. “Ahora que regresamos a clase me siento bien, pero olvide las cosas que había aprendido”, remarcó.

Clases presenciales salvan a tarahumaras del sicariato

Mejorar condiciones

En este sentido, Tania Ramírez, directora de Redim, advirtió que los Gobiernos deben de modificar las condiciones de desigualdad. “Somos una de las primeras economías del mundo y un 55 por ciento de los niños y adolescentes son pobres, lo que los hace vulnerables frente al crimen organizado”, aseveró. Según el informe, hay casi 4 millones de niños de 5 a 17 años en situación vulnerable, y la gran mayoría de ellos no asisten a la escuela.

“Se halló que entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en riesgo de ser reclutados o utilizados por alguna agrupación delictiva del país. Las niños y adolescentes son víctimas de una multiplicidad de violencias que operan en detrimento de sus derechos”, indica informe. Los casos de “reclutamiento forzado y voluntario son igualmente consecuencia de una cadena de opresiones provocada por el actuar de grupos armados ilegales “.


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