febrero 27, 2024

Buenos y malos espectáculos

Jesús Sánchez Meleán

El mundo de la política siempre ha sido un escenario lleno de giros inesperados y sorpresas que mantienen a la audiencia pegada a sus asientos. Sin embargo, recientemente, una actuación en particular llamó la atención y nos dejó a todos preguntándonos si estábamos viendo una función de Beetlejuice o una verdadera sesión legislativa. Sí, me refiero a la inolvidable interpretación de la diputada Lauren Boebert en un teatro de Denver.

En un video que se volvió viral, vimos cómo en una función de Beetlejuice una persona se atrevió a reclamarle a la diputada Boebert debido al olor y el humo de su vaping. Uno podría pensar que estábamos en medio de un segmento de Saturday Night Live, pero no, era una función infantil en un teatro de Denver. ¿Quién necesita Netflix cuando tiene actuaciones como la de Boebert que se pueden ver en “X”?

Eso no fue todo, amigos. Las cámaras de seguridad también nos revelaron otro lado del espectáculo. Por momentos, las manos de la diputada y las de su acompañante no se quedaban quietas. Lo que hicieron quedó grabado. A Boebert le dio por negar el hecho. Para luego salir a pedir disculpas, ya cuando el video había revelado su ahora viral interpretación. Este es otro espectáculo negativo de la parlamentaria.

Hay otros espectáculos que realmente merecen nuestra atención y aplausos. Estos eventos tienen algo en común: celebran la hispanidad y nos llenan de orgullo. Uno de ellos fue una noche mágica en las afueras de la Iglesia de San Cayetano, en el campus de Auraria. Ahí, respiramos tradición y hermandad mientras disfrutábamos del “Amor a la Mexicana”, con degustación de tequila y mezcal.

Pero eso no es todo, el Latin Fashion Week Colorado, una brillante iniciativa de Norberto Mojardín, nos dejó maravillados. Fue un derroche de talento de diseñadores locales e internacionales, en su mayoría hispanos, que rindieron homenaje a Oaxaca. Espectáculos como este nos muestran la riqueza de nuestra cultura y nos llenan de orgullo por los logros del talento hispano.

Las celebraciones del grito de independencia no se quedaron atrás. Desde el balcón del Capitolio de Colorado, el Cónsul General de México en Denver leyó la arenga del grito. Y acto seguido arrancó la Banda Filarmónica “Sandunga” de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Primero interpretó el himno nacional mexicano y luego un repertorio tradicional oaxaqueño. Esta orquesta juvenil fue una verdadera fiesta de hermandad y cultura.

Y si de artistas se trata, Diego El Cigala, maravilloso artista español nos regaló un extraordinario concierto en Denver. Nos hizo sentir que formamos parte de la Hispanidad, cultura que surgió a partir del encuentro de dos mundos allá en 1492. En medio de la polémica y los espectáculos inesperados en la política, estos eventos nos hacen sentir orgullosos de nuestra herencia y nos reconcilian con nuestra cultura. ¡Viva la hispanidad!

Jesús Sánchez Meleán

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