junio 20, 2021

Religiosos de Pueblo se vacunan

Religiosos de Pueblo se vacunan

EN PUEBLO COLORADO| Hermanas Clarisas Capuchinas del Monasterio de Nuestro Padre Celestial recibieron la vacuna. (Fotos/ El Comercio de Colorado)

VACUNACION EN IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE MONTE CARMELO

Jesús Sánchez Meleán

Hasta la Iglesia de Nuestra Señora de Monte Carmelo, en el centro de Pueblo, Colorado, llegaron cerca de doscientas personas para recibir la vacuna del covid-19. La mayoría de las personas vacunadas ese día, aunque no todas, tenían origen hispano. Y no podía ser de otra manera. Esta es la única parroquia hispana en toda esa ciudad. “Promovimos entre nuestros parroquianos la necesidad de vacunarse y casi la mayoría de los registrados se presentaron”, indica el Padre-Diácono, Juan Manuel Ruiz. 

El padre calificó como un éxito la jornada que tuvo lugar en su iglesia al verla respuesta de la gente. Algunos de los registrados aseguraron que ya habían recibido la vacuna en algún otro centro. Ellos dijeron que les había sido muy fácil encontrar sitios de vacunación en los que los atendieron sin previa cita. Mientras, otros de los que no llegaron dejaron saber que no querían ser vacunados con la vacuna de Moderna. Dijeron que ellos querían recibir la vacuna de Pfizer.

Sacerdotes contagiados

“Esas dos vacunas que tenemos al alcance son muy efectivas. La ciencia presenta la evidencia de su efectividad. Y puede salvar nuestras vidas”. El padre Ruiz continuó, “Nos preguntan con frecuencia, ¿realmente Dios aprueba que nos pongamos esta vacuna? ¿Es esto realmente la solución? Y la respuesta es. No sabemos si es la solución. Es el único medio que tenemos a la mano para poder dar respuesta y contrarrestar el peligro gigantesco que representa el virus”, dijo.

Este sacerdote de la orden de los Teatinos habla con propiedad. Contrajo en covid-19 a finales del 2020. “Los cuatro sacerdotes de esta parroquia nos contagiamos con esta enfermedad. Fuimos tocados por la violencia y las secuelas del coronavirus. Fuimos victimas de la falta de información y de claridad en las primeras etapas de la pandemia. Pensábamos que de manera mágica no nos iba a afectar. Y no nos quedó más que responder ante un virus tan dañino”, expresó.

Religiosos de Pueblo se vacunan

TEATINOS| Padre-Diácono Juan Manuel Ruiz y Padre Douglas Hunt.

Vivo por un milagro

Este sacerdote de Nayarit, México, recibió la vacuna en esa jornada de su parroquia. Quien no se pudo vacunar fue el padre Douglas Hunt. Este otro sacerdote teatino de esa parroquia debe esperar a que sus médicos le indiquen cuál es el momento adecuado para recibir la vacuna. Hunt estuvo tres meses hospitalizado. Los médicos han calificado su recuperación como un milagro. Este sacerdote nacido en Denver es diabético, hipertenso y asmático. Ha sufrido dos ataques de corazón.

“Hay mucha gente que dice que el virus es un invento. Solo puedo hablar por mi experiencia. Estuve conectado con un ventilador casi un mes. Tuve neumonía de covid-19 y otra clase de neumonía y sepsis. Con todos mis antecedentes esperaban que yo no sobreviviera y por esa razón me apagaron el ventilador. Cuando apagaron el ventilador me desperté. Con la gracia de Dios. Pero debí quedarme otros dos meses en el hospital”, relató el padre Hunt quien aprendió el español durante su secundaria.  

 

Para la ‘chin-ilaria’

La recuperación del padre Hunt ha sido muy lenta y todavía está lejos de culminar. “Cuando me llevaron a rehabilitación no podía mover mis extremidades. No movía ni las piernas ni las manos. Pasados algunos meses solo puedo mover la mano derecha. No puede caminar sin apoyo. Si debo recorrer una distancia larga debo usar la silla de ruedas” detalló el sacerdote que habla y celebra misa en ingles, español, alemán, italiano, portugués, ruso, eslovaco y búlgaro.

Las secuelas del virus no le han borrado el buen humor ni han inmovilizado a este sacerdote. Hunt ya celebró su primera misa y su primer funeral luego de sobrevivir del coronavirus. “Para seguir en mi recuperación, me inspira el ánimo de mi madre, de 84 años; la voluntad de mis hermanos de congregación; y el amor de la gente a la cual yo sirvo” dijo. Y concluyó, “tanto pronto me lo permitan me voy a vacunar para este bien protegidos. Al virus hay que mandarlo a la ‘chin-ilaria’ [para no decir la chingada]”.  

Las Hermanas Clarisas

Personal médico a cargo de la vacunación en la Iglesia de Nuestra Señora de Monte Carmelo se trasladó, a pie, hasta el Monasterio de Nuestro Padre Celestial para vacunar a un grupo de religiosas. Recibieron la vacuna cinco de las ocho Hermanas Clarisas Capuchinas que residen en el monasterio desde el cual se puede ver el cauce del histórico Río Arkansas que cruza el área central de Pueblo. “Les llevamos la vacuna cumpliendo el deseo que tenía de ser vacunadas” dijo el padre Ruiz.


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