¿Por qué nos quedamos en la banca?

​DENVER Y EL MUNDIAL 2026

Por Howard Mejía

Denver es una ciudad que respira deporte. Lo hemos comprobado una y otra vez. Gradas pintadas de verde cuando nos visita la Selección de México, el rugir de la afición con los Colorado Rapids y un apoyo histórico al fútbol femenino. Con un Empower Field at Mile High capaz de albergar a más de 75,000 espectadores y una infraestructura urbana en constante crecimiento, la ausencia de nuestra ciudad en la lista de sedes para la Copa del Mundo 2026 deja un vacío difícil de explicar para el fanático local.

Sin embargo, más allá de la pasión, es necesario realizar un análisis frío de los factores que nos dejaron fuera y, sobre todo, de las oportunidades que estamos dejando pasar. La geografía y el rigor logístico. Uno de los factores determinantes para la FIFA fue la creación de “clústeres” regionales para minimizar los viajes. Mientras ciudades como Kansas City lograron agruparse con sedes de Texas y el centro del país, Denver se percibió como un punto geográficamente aislado en la zona horaria de la montaña.

A esto se sumó un factor médico, por su puesto la altitud. Aunque para nosotros es un sello de identidad, para los preparadores físicos internacionales representa un desafío de rendimiento que la FIFA prefirió limitar en esta edición. No ser sede del Mundial debe dejar de ser una queja para convertirse en un catalizador de cambio. Es aquí donde nuestras autoridades gubernamentales y líderes deportivos deben dar un paso al frente. No podemos permitir que el potencial de nuestra plaza se desperdicie solo porque no figuramos en el calendario de 2026.

Mostrar lo que logramos

Es imperativo que la ciudad inicie una “ofensiva diplomática” ante promotores y empresarios internacionales. Exhibir el “Efecto Denver”: Debemos mostrar al mundo las cifras de asistencia. Denver no solo tiene el estadio; tiene una masa crítica de consumidores que agotan boletos sin importar quién esté en la cancha. Las pretemporadas de los Clubes de la Premier League o de La Liga buscan sedes en EE. UU. cada verano. Denver ofrece instalaciones de entrenamiento de primer nivel y un clima envidiable.

Debemos ser la primera opción para esos torneos internacionales que hoy se concentran solo en las costas. Nuestras autoridades deben facilitar el camino a los promotores, eliminando burocracia y garantizando que organizar un partido de talla mundial en las Rocosas sea un éxito rotundo tanto en lo deportivo como en lo económico. Los encuentros de FIFA no vendrán en 2026, pero el fútbol de élite no tiene por qué seguir esquivándonos. Denver ha demostrado, con estadios llenos y una afición vibrante, que es una plaza de clase mundial.