Malas compañías, malas cuentas 

Malas compañías, malas cuentas 

Ay mis paisanos, con el corazón en la mano les digo que hoy no traigo chisme de los sabrosos, sino una historia que cala hondo. Resulta que Ángel Del Villar, aquel productor musical que muchos consideraban mero rey Midas de la música regional, fue condenado en Estados Unidos a cuatro años de cárcel y a pagar una multa millonaria por andar haciendo tratos con gente que no debía. Sí, compas, con narcos. Y eso no es cualquier resbalón. Se trata de una mancha que nos pega a todos. 

Del Villar, con 45 años, terminó enredado por organizar conciertos con promotores ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación. Ahí entra el nombre de Jesús “Chucho” Pérez Alvear, fichado desde hace tiempo por las autoridades gringas. No sólo eso, también se supo que el mismísimo Gerardo Ortiz, el de los corridos, testificó en su contra después de declararse culpable por presentarse en eventos organizados por el mismo promotor. Algunos lo ven como víctima de las circunstancias, pero hubo advertencias del FBI. No fue descuido, fue necedad. 

Yo sé que la música regional mexicana nos corre por las venas, que nuestros artistas levantan el ánimo cuando andamos cansados de trabajar en la pizca, en la construcción o en la cocina de un restaurante. Pero qué coraje que unos cuantos, con nombre y fama, tiren a la basura lo que muchos han construido con sudor y honestidad. Porque aquí, en el norte, cada paisano que se parte el lomo de sol a sol queda embarrado cuando salen noticias así. Y no me malentiendan, yo no vengo a colgarle milagritos a nadie.  

Malas compañías, malas cuentas 

Camino torcido 

La justicia ya habló y ahí están las sentencias de cárcel, multas y carreras truncadas. Lo que sí digo, con toda la seriedad que amerita, es que estas condenas están bien merecidas. Porque el que juega con fuego se quema, y el que se junta con narcos tarde o temprano paga. Así que, raza, no olvidemos que nuestra verdadera fuerza está en los que chambeamos parejo, sin tranzas ni atajos. Los otros, los que eligieron el camino torcido, que carguen con sus culpas. Y que quede claro que los errores de estos paisanos sus errores no nos representan. 


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