Delcy Eloína, la breve  

Delcy Eloína, la breve  

Jesus Sanchez Meleán 

Después de horas de incertidumbre, Nicolás Maduro salió del poder y hoy enfrenta a la justicia. Es un hecho histórico. Un paso enorme. Pero no suficiente. Porque Venezuela amaneció, otra vez, bajo una autoridad ilegítima. Hay una presidenta encargada nombrada por un gobernante ilegítimo y juramentada con el aval de una corte igualmente ilegítima y un congreso producto de unas elecciones írritas.  

Cambió el rostro, no el problema. Delcy Rodríguez desconoció, junto a Maduro, los resultados de las elecciones presidenciales de julio de 2024. Se reeligieron a sí mismos, se juramentaron sin votos y gobernaron de espaldas al país. Al momento de la extracción de Maduro, ella tomó la silla. No por mandato popular, sino por inercia del poder. Y eso hay que decirlo con claridad, aunque duela decirlo como venezolano. 

Ahora bien, seamos adultos. Supongamos, con mucho esfuerzo, que su interinato sea necesario para evitar el caos, la anarquía o una guerra de bandas armadas. Aceptemos esa hipótesis incómoda. Pero, lo que esperaríamos es que ese interinato sea brevísimo, con poderes restringidos para quien lo comanda y que se concentre en una sola misión. Esta no puede ser otra que el entregar el país a quien representa la voluntad de los venezolanos. 

Lo demás es trampa. La presidenta ilegítima no puede gobernar como si nada hubiera pasado. No puede legislar, reprimir, censurar ni “ordenar” el país a punta de miedo. Y, sin embargo, en apenas 24 horas ya llegan denuncias de graves violaciones de derechos humanos, persecución, periodistas detenidos, cancelación del debate público. El mismo libreto, con la misma letra, pero otra voz. 

¿Para eso salió Maduro del poder? ¿Para que la estructura del chavismo siga intacta, feliz y operativa? El interinato tiene otra tarea obligatoria. La de liberar a todos los presos políticos, civiles y militares como una clara muestra de que están pulverizando los aparatos de represión que el chavismo instaló en Venezuela. El interinato tiene que garantizar libertades plenas. 

Y todas estas tareas deben quedar trazadas en una hoja de ruta clara hacia elecciones libres, donde los venezolanos decidan, no los tribunales obedientes ni los cuarteles. Panamá lo dijo con claridad en la ONU, el que la interinidad debe ser corta, democrática y orientada a que asuma el presidente electo, Edmundo González Urrutia. O si quieren, que hagan unas nuevas elecciones generales. Esto es sentido común. 

Mi deseo, y el de millones, es simple. Se debe tratar de un interinato tan corto que apenas dé tiempo a cambiar el membrete. Que Delcy Rodríguez pase a la historia no como la salvadora, sino como Delcy Eloína: la breve, la ilegítima breve. Porque Venezuela no necesita más administradores del desastre. Necesita volver a respirar. 

Jesús Sánchez Meleán

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