Jairo Mejía/ Agencia Efe
El presidente Donald Trump, y su homólogo de Rusia, Vladímir Putin, concluyeron su cumbre más trascendental hasta la fecha sin un acuerdo de alto el fuego en Ucrania. Sin embargo, ambos consideraron que el encuentro sirvió para acercar posturas y la posibilidad de acuerdos en otras áreas. Las conversaciones se desarrollaron en la base aérea de Elmendorf-Richardson, cerca de Anchorage (Alaska), durante más de tres horas.
Según Trump, el encuentro fue “extremadamente productivo”, aunque no hubo anuncios concretos. Trump, que no acostumbra a negarle el turno de preguntas a la prensa, concluyó de manera abrupta una breve comparecencia conjunta con Putin a la que asistía también un nutrido grupo de periodistas rusos. “Hubo muchos puntos que acordamos, la mayoría de ellos. Quedan un par de asuntos grandes a los que no hemos llegado del todo, pero hemos avanzado. Pero no hay acuerdo hasta que hay acuerdo”, dijo.
Llamada a Zelenski
Trump indicó que hablaría inmediatamente con los socios de la OTAN para contarles lo conversado con Putin. “Llamaré a la OTAN dentro de un rato, llamaré a las personas que considero oportunas y, por supuesto, llamaré al presidente Zelenski para informarles sobre la reunión de hoy. En última instancia, la decisión depende de ellos”, declaró Trump. “Espero que el acuerdo al que hemos llegado nos ayude a acercarnos a ese objetivo y allane el camino hacia la paz en Ucrania” afirmó Trump.
El presidente norteamericano indicó que espera que Kiev y las capitales europeas perciban los acuerdos de manera constructiva y no pongan trabas al proceso”, afirmó. Algunos líderes europeos, como el canciller alemán, Friedrich Merz, que estaba con Zelenski, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron se reunieron con Trump vía videollamada para preparar la reunión. Zelenski y sus socios europeos temían que esta legitimación internacional de Putin llegara hasta el punto de permitirle garantizarse concesiones territoriales en el Donbás ocupado.

Putin pone condiciones
“Más tarde o más temprano tenemos que enmendar esta situación y avanzar desde la confrontación hacia el diálogo. En este caso, un encuentro personal entre dos jefes de Estado era algo pendiente desde hace mucho y tras mucho trabajo, el presidente Trump y yo hemos tenido muy buen contacto directo”, aseguró Putin. El presidente ruso se mostró abierto a una resolución del conflicto en Ucrania, que Rusia escaló en febrero de 2022 con la invasión de gran parte del territorio ucraniano y la ocupación de las provincias del este del país.
Putin indicó que retrocedería solo si se tiene en cuenta “nuestra preocupación legítima y restablecer el equilibrio de seguridad en Europa”. Tras anunciar con solo algunos días de antelación este esperado encuentro entre los dos mandatarios, la Casa Blanca y el propio Trump rebajaron las expectativas de avances concretos, ya que Trump quería “ver” y “escuchar” a Putin para evaluar si era posible avanzar hacia un alto el fuego en Ucrania que no implicara compromisos de cesión de territorios, una línea roja para Kiev.
Encuentro surrealista
Fue la primera vez que un presidente ruso pisaba Alaska, excolonia rusa durante casi cien años, y lugar estratégico para el dominio del Ártico que se disputan Rusia y EEUU. Aunque Trump quiso que este encuentro —el primero desde 2019 entre ambos— transcurriera de forma privada, la discusión incluyó al secretario de Estado, Marco Rubio, y al enviado Steven Witkoff. Del lado ruso participaron el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y el asesor de política internacional del Kremlin, Yuri Ushakov. También fue considerado el tema económico.
Para los militares estacionados en Elmendorf-Richardson (más de 30.000 personas) esta cumbre ha sido uno de los capítulos más surrealistas de sus vidas. Con varios aviones militares rusos aterrizando y despegando, coordinación aérea con homólogos a ambos lados del estrecho de Bering, que de otro modo se ven como enemigos, y la limusina de Putin con matrícula de Moscú circulando frente a ellos. “No he vivido nada igual. Una visita presidencial, sumada a una cumbre…y con Rusia”, confesaba una militar de la base.
Trump recibió el avión presidencial con una escolta de cazas, una larga alfombra roja que desembocaba en un podio flanqueado por cazas F-22. Para dar más dramatismo a la escena un bombardero estratégico B-2 hizo una pasada a baja altura sobre el mandatario ruso, que tuvo que dirigir la mirada a la poderosa estampa. Es una muestra que con Trump no existen normas de protocolo inviolables, el estadounidense invitó a Putin a subirse a la limusina presidencial, “la Bestia”, para recorrer un trecho en el que conversaron en privado.

Invitado a Moscú
Este primer paso en la complicada relación entre Washington y Moscú concluyó con Putin, que ha salido de su aislamiento internacional en esta cumbre, hablando un poco de inglés: “La próxima vez en Moscú”. “Es un poco difícil, pero lo podemos conseguir”, le espetó Trump.

otras noticias
Chávez removida como secretaria de Trabajo
EE.UU. e Irán se reúnen en Pakistán y apuran acuerdo
Mueren funcionarios de EE.UU. en México