agosto 12, 2026

¿Qué necesidad?

¿Qué necesidad

Jesús Sánchez Meleán

La Copa Mundial 2026 en Norteamérica bajó el telón dejándonos ese sabor dulce y nostálgico de las grandes fiestas. Vivimos 39 días apasionantes y atesoraremos postales memorables: la genial atajada del caboverdiano Vozinha a Messi, el histórico récord de juventud del español Pau Cubarsí y hasta la afición noruega simulando remar en pleno Times Square.

Sin embargo, como en todo gran banquete, no faltaron los pequeños atragantamientos. El primero ocurrió al inicio del torneo, cuando a la FIFA se le ocurrió la brillante idea de restringir las traducciones al español en las salas de prensa si no jugaba un equipo hispanohablante. Ver a moderadores frenando a figuras como Vinícius Júnior o Achraf Hakimi por querer responder en español provocó un verdadero choque cultural.

Por suerte, la organización rectificó a tiempo. El idioma castellano no solo fue garantizado en cada conferencia, sino que reclamó su trono en la gran final, regalándonos una fiesta 100% hispana. Todo era alegría hasta que llegó el pitazo final del partido decisivo, donde España se coronó tras vencer a Argentina en el tiempo extra. Lamentablemente, la amargura venció a la elegancia.

Mientras los españoles celebraban, estalló un bochornoso altercado en la cancha. Las imágenes mostraron a Leandro Paredes empujando violentamente a Eric García y luego lanzando al suelo a Gavi, además de agresiones físicas y verbales contra Rodri por parte de Nahuel Molina y Nicolás Otamendi. Para colmo de males, la plantilla albiceleste pareciera que dio la espalda al podio mientras los nuevos campeones levantaban el trofeo.

Actualmente, la FIFA mantiene una investigación abierta a través de un Fiscal Disciplinario para sancionar estas graves conductas antideportivas. Y aquí es donde uno se pregunta con una sonrisa irónica: ¿Qué necesidad? Resulta inaceptable que futbolistas profesionales de élite manchen el cierre de un espectáculo global tan hermoso simplemente por no saber perder y no controlar la rabieta.

Esta Copa del Mundo merecía ser recordada únicamente por su fútbol de altísimo nivel y sus momentos mágicos. Qué pena que algunos hayan preferido despedirse dejando la mesa servida de pataletas y mal comportamiento.

Jesús Sánchez Meleán

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