Jesús Sánchez Meleán
La Copa Mundial 2026 en Norteamérica bajó el telón dejándonos ese sabor dulce y nostálgico de las grandes fiestas. Vivimos 39 días apasionantes y atesoraremos postales memorables: la genial atajada del caboverdiano Vozinha a Messi, el histórico récord de juventud del español Pau Cubarsí y hasta la afición noruega simulando remar en pleno Times Square.
Sin embargo, como en todo gran banquete, no faltaron los pequeños atragantamientos. El primero ocurrió al inicio del torneo, cuando a la FIFA se le ocurrió la brillante idea de restringir las traducciones al español en las salas de prensa si no jugaba un equipo hispanohablante. Ver a moderadores frenando a figuras como Vinícius Júnior o Achraf Hakimi por querer responder en español provocó un verdadero choque cultural.
¿Qué necesidad?
Por suerte, la organización rectificó a tiempo. El idioma castellano no solo fue garantizado en cada conferencia, sino que reclamó su trono en la gran final, regalándonos una fiesta 100% hispana. Todo era alegría hasta que llegó el pitazo final del partido decisivo, donde España se coronó tras vencer a Argentina en el tiempo extra. Lamentablemente, la amargura venció a la elegancia.
Mientras los españoles celebraban, estalló un bochornoso altercado en la cancha. Las imágenes mostraron a Leandro Paredes empujando violentamente a Eric García y luego lanzando al suelo a Gavi, además de agresiones físicas y verbales contra Rodri por parte de Nahuel Molina y Nicolás Otamendi. Para colmo de males, la plantilla albiceleste pareciera que dio la espalda al podio mientras los nuevos campeones levantaban el trofeo.
¿Qué necesidad?
Actualmente, la FIFA mantiene una investigación abierta a través de un Fiscal Disciplinario para sancionar estas graves conductas antideportivas. Y aquí es donde uno se pregunta con una sonrisa irónica: ¿Qué necesidad? Resulta inaceptable que futbolistas profesionales de élite manchen el cierre de un espectáculo global tan hermoso simplemente por no saber perder y no controlar la rabieta.
Esta Copa del Mundo merecía ser recordada únicamente por su fútbol de altísimo nivel y sus momentos mágicos. Qué pena que algunos hayan preferido despedirse dejando la mesa servida de pataletas y mal comportamiento.

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