ADAMS 14 REGISTRA MEJORAS SIN DESPEJAR DUDAS
Jesús Sánchez Meleán
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En 2021, en nuestro editorial titulado “El agua que se derrama”, estimábamos que al distrito escolar Adams 14 le tomaría hasta el año 2030 alcanzar un desempeño académico verdaderamente aceptable y salir del pozo de la negligencia institucional. En los recientes 15 años, no ha existido un tema más recurrente, doloroso y denunciado en esta publicación que el deficiente rendimiento educativo y el incesante drama administrativo de este distrito escolar de Commerce City.
Recientemente, las autoridades del Departamento de Educación de Colorado hicieron públicos los resultados del Marco de Desempeño correspondientes al año 2026, los cuales reflejan noticias favorables que marcan un giro en las métricas históricas. Entre los puntos más notables del reporte estatal sobresale la escuela Central Elementary School, la cual logró salir oficialmente del monitoreo crítico del estado tras permanecer más de una década estancada en el reloj de rendición de cuentas.
Un avance que exige vigilancia
A la par, el distrito celebró la tasa de graduación más alta registrada en las últimas dos décadas, la tasa de deserción escolar más baja de su historia y leves incrementos en los exámenes estandarizados de lectura y matemáticas PSAT, SAT y CMAS. Sin duda, todo indica que ha habido un progreso inicial que debe aplaudirse. La firmeza de la superintendente Karla Loría, apoyada por líderes locales y miembros del consejo escolar, logró frenar la disolución forzosa del distrito y dar los primeros pasos firmes hacia la reestructuración.
Sin embargo, la honestidad intelectual y el compromiso informativo nos exigen poner este logro en su justa dimension. Se trata de un avance pequeño frente al colosal rezago acumulado durante más de quince años. Comparado con todos los distritos escolares de Colorado, el desempeño de Adams 14 está lejos de ser convincente, sólido o satisfactorio. Haber salido del nivel de desastre no equivale a garantizar una educación equitativa y de primera categoría para los más de cuatro mil setecientos estudiantes que albergan sus aulas.
Falta un camino sumamente largo y complejo por recorrer en materia académica, laboral y de infraestructura. Todo este proceso debe mantenerse bajo rigurosa y permanente revisión. Las actuales generaciones de estudiantes de Commerce City necesitan que los medios y la comunidad permanezcan vigilantes. Se lo debemos con urgencia a las pasadas generaciones de alumnos que fueron condenados al fracaso educativo por la irresponsabilidad de un sistema fallido. Nos mantenemos atentos; no bajamos la guardia.


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