mayo 10, 2021

Los topes salariales son la clave

Por Abel Flores @amantesdeldeporte2020 

La polémica de la Superliga Europea no ha terminado. Si bien es cierto el primer intento del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, de crear la Superliga no fructificó, por ahora, sí dejó en la opinión pública y sobre todo entre los analistas deportivos un mal sabor de boca y hasta una preocupación de que el fútbol, tal como lo conocemos hoy en día, pueda estar muriendo.

Queda claro que el modelo económico de los “super equipos”, como el Real Madrid, Barcelona, Juventus, entre otros, no es viable ni rentable en los tiempos modernos y mucho menos después de padecer una pandemia mundial. Parece irónico pero es una realidad: a pesar de que el fútbol es el deporte rey del mundo con más de 4 mil millones de seguidores no ha desarrollado un mercado tan rentable para financiar y mantener a estos “súper equipos”.

Básicamente estos “súper equipos” padecen de un problema económico que ellos mismos crearon. De hecho fue el mismo Florentino Perez quien en su primer mandato como presidente del Real Madrid en 2000 creó a los “Galácticos” y así rompió paradigmas económicos y publicitarios.

Crear “súper equipos” a punta de chequera requiere “súper chequeras”, “súper fanáticos” y “súper derechos televisivos” y este modelo económico en Europa es inviable porque Europa no es un “súper continente”, carece de recursos naturales e incluso varios países europeos tienen bajos niveles de natalidad.

Por eso los dirigentes del fútbol desde hace 20 años quieren expandir este deporte desesperadamente a los mercados asiáticos, ya sea del Medio Oriente o del Asia oriental. La opinión pública acertó en que la Superliga en su primera versión no era conveniente para todos, no era ni democrática, ni justa y mucho menos apoyaba la meritocracia. Pero tampoco se puede ignorar que el fútbol vaya por un buen camino. Entonces ¿Cuál es la solución?

Una de las primeras soluciones en la que la FIFA debe trabajar es en imponer todo su poder en reglamentos económicos estrictos sobre cómo los clubes, especialmente los élites, gastan su dinero.

Emparejar los topes salariales y gastos en el fútbol europeo tal como lo hacen las ligas deportivas estadounidenses es el secreto para mantener el equilibrio competitivo ya que nadie puede armar “súper equipos” exclusivamente por tener más dinero que otros.

Pero con esta misma regla ningún equipo tiene límite de ganancia, que al final es la mejor noticia para empresarios e inversionistas. Fanáticos y empresarios salen ganando bajo este modelo.


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