junio 20, 2021

Hispano demanda a la Policía de Denver por una “golpiza injustificada”

Hispano demanda a la Policía de Denver por una "golpiza injustificada"

Denver/ Agencia Efe

Un hispano demandó al Departamento de Policía de Denver (Colorado) argumentado que fue víctima de una “golpiza injustificada” por parte varios uniformados a pesar de que él no era sospechoso de ningún ilícito. Según la información difundida por los abogados de Aarón Hernández, la demanda se presentó este martes en una corte federal por un incidente ocurrido el 30 de junio de 2019, cuando Hernández y su hijo, de mismo nombre, estaban dentro de un automóvil estacionado.

La demanda afirma que los policías que llegaron al lugar por considerar “sospechosa” la presencia de Hernández y su hijo en ese estacionamiento “usaron fuera excesiva” o “instigaron el uso de fuerza excesiva”, sin que ninguno de los policías involucrados haya sido sancionado por sus acciones. Hernández padre carece de antecedentes penales y los cargos en su contra presentados hace dos años fueron posteriormente anulados, aunque no así su hijo, que sí era buscado por la Policía, según indicó en un comunicado el despacho de abogados Baumgartner Law, que representa al latino, de 60 años.

Según los abogados, el sargento Michael O’Neill se acercó al auto de los hispanos porque la antigua iglesia junto a la que estaba estacionado era considerada como “un lugar de alteración del orden público”. Cuando O’Neill, por medio de las placas de identificación del vehículo, encontró que Hernández hijo tenía una orden de arresto, pidió refuerzos. Llegó entonces la oficial Jayme Larson. Al verla, Hernández padre, que estaba en el asiento del pasajero, bajó de su carro.

Hernández explicó que él debía bajar del vehículo por una condición médica, pero entonces fue golpeado por Larson y por otro oficial, Vance Johnson. En su reporte, Larson dijo que golpeó con el puño a Hernández y luego lo pateó. Y Johnson indicó que usó su codo para golpear a Hernández en la cara y luego también lo pateó. En ambos casos, la justificación fue la creencia de que el padre buscaba impedir el arresto de su hijo al seguir “avanzando” en dirección a los uniformados.

Sin embargo, la cámara de video que llevaba Larson no muestra a Hernández acercándose a la oficial ni se escucha al oficial dándole ningún tipo de órdenes o indicaciones al hispano, como detenerse y regresar al carro, contrariamente a lo que dice el reporte oficial. En el momento del incidente, Hernández se estaba recuperando de una cirugía mayor y el codazo de Johnson en su rostro lo dejó con daños oculares permanentes. La demanda asegura que Larson y Johnson presentaron “intencionalmente declaraciones falsas en sus reportes policiales”, y que lo hicieron para justificar la “golpiza injustificada” y cubrirse de las “heridas desagradablemente visibles que le infligieron”.

Hernández pide ser indemnizado por un monto no revelado y que los policías involucrados “no trabajen más en las fuerzas del orden”. Esta demanda llega cuando sigue sin cerrar la herida social surgida en 2020 por la muerte por asfixia del afroamericano George Floyd. La muerte de Floyd a manos del entonces agente de la Policía de Mineápolis Derek Chauvin dio la vuelta al mundo y provocó una enorme ola de protestas en Estados Unidos. 


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