Por María Marín
Todos hemos pasado por una situación en que nuestro amorcito nos saca de las casillas. Y en esos momentos de enojo quisiéramos decirle: “¡eres un animal!, te voy a sacar cita con el veterinario”, pero en vez de insultar y perder los estribos, tenemos que aprender a “mordernos la lengua” y no decir algo que puede perjudicar la relación para siempre.
Hay ciertas frases que nunca debes usar con tu pareja en medio de una “pelea” porque estarías cruzando la línea divisoria que hay entre el respeto y el maltrato. Todas las parejas tienen desacuerdos y eso es normal, sin embargo, lo que determina la estabilidad de tu relación es la forma en que “peleen”.
Mandarle a callar
En un momento de frustración mutua es común decirle a tu pareja: “¡Cállate la boca!”, “¡No quiero oírte!” Estas palabras son degradantes y sólo empeoran la situación. Mejor dile: “calmémonos y hablemos luego”.
Usar sobrenombres
“Estúpido, analfabeta, idiota, anormal, desgraciado, burro, rata de dos patas”. Utilizar adjetivos ofensivos con tu pareja son una grave falta de respeto. Las palabras humillantes son como clavos martillados, aunque luego los quieras sacar con una disculpa, siempre dejan su marca.
Amenazas
“Me largo para siempre”, “No quiero volver a verte” “Esto se acabó” “Nos vamos a divorciar” – A menos que estés listo para cumplir con tu amenaza, no se te ocurra hacerla porque perderás credibilidad. Por más frustrado que te sientas, no des un ultimátum porque si no lo cumpless.
Insultar a su familia
“Tienes el mismo mal genio que tu madre”, “Eres un perdedor como tu hermano”. Esto es un golpe bajo, además, la familia de tu pareja no tiene nada que ver en el asunto.
Frases que arruinan la reconciliación

Facebook: MariaMarinOnline
Instagram: @mariamarinmotivation
YouTube: mariamarinonline
Twitter: @maria_marin
Frases que arruinan la reconciliación
También te puede interesar:
Composta en casa un paso hacia la sostenibilidad


otras noticias
Dueños de pitbulls agresores comparecen en corte el 29 de abril
Bebés son blancos fáciles por brotes de sarampión
Vacunas Infantiles: Realidad y Mitos