diciembre 14, 2025

EE.UU. activa ofensiva militar en el Caribe

“LANZA DEL SUR” ELEVA TENSIÓN CON VENEZUELA Y DEJA DUDAS ESTRATÉGICAS

Redacción El Comercio de Colorado

El Pentágono anunció la operación militar “Lanza del Sur”, una ofensiva que Washington enmarca en la lucha contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental, pero cuyo lanzamiento llega en plena escalada política y militar entre la administración Trump y los gobiernos de Venezuela y Colombia. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, divulgó la noticia en su cuenta de X sin ofrecer detalles sobre los alcances, la duración o los objetivos específicos del operativo, lo que ha profundizado las interrogantes sobre su naturaleza.

La operación será conducida por un grupo de tarea conjunto y el Comando Sur, responsable de las misiones militares estadounidenses en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Aunque el Pentágono no lo explicó, el nombre de la misión sugiere que podría incluir el amplio despliegue militar que EE.UU. mantiene desde agosto frente a la costa venezolana, reforzado recientemente con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford, el mayor y más moderno de la nación norteamericana.

Un operativo envuelto en incertidumbre

La falta de precisiones ha alimentado dudas sobre si “Lanza del Sur” representa un nuevo operativo o un simple renombramiento de las interdicciones marítimas que Washington lleva realizando desde finales del verano. Desde agosto, EE.UU. ha incrementado drásticamente su presencia militar con destructores, buques anfibios y aeronaves tácticas que apoyan la persecución de embarcaciones acusadas de transportar drogas hacia territorio estadounidense.

Según cifras oficiales, esas acciones han resultado en la incautación de más de 76 mil libras de narcóticos y el hundimiento de unas 20 embarcaciones. Más de 70 personas han muerto en estos ataques, calificados por la Casa Blanca como golpes directos contra “narcoterroristas”, pero denunciados por la ONU como violaciones del derecho internacional.

La incertidumbre creció luego de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que EE.UU. no realizaría operaciones militares en México sin autorización del gobierno local, pero evitara descartar acciones terrestres en Colombia o Venezuela. Trump ha insistido en que “neutralizó” rutas marítimas de carteles latinoamericanos y ha dejado abierta la posibilidad de nuevos ataques.

Escalada regional e impacto político

El incremento militar en el Caribe ha deteriorado la relación con el presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien Trump acusa de “narcotraficante”. El mandatario colombiano ha condenado los ataques estadounidenses a embarcaciones como “ejecuciones extrajudiciales”. A esto se suma el traslado de tropas estadounidenses a Panamá por primera vez en dos décadas, un movimiento que ambos países aseguran no está vinculado a “Lanza del Sur”, pero que eleva aún más el clima de alerta regional.

Venezuela se mantiene en el centro de la tensión. El presidente Nicolás Maduro, acusado por Trump de encabezar el llamado Cartel de los Soles, denunció que EE.UU. busca promover un “cambio de régimen” desde el Caribe. En respuesta, ordenó la movilización de 200.000 militares y la activación de comandos civiles de defensa armada. Además, anunció el despliegue de medios terrestres, aéreos, navales y misilísticos como preparación ante una confrontación directa.

Mientras tanto, la líder opositora venezolana y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, calificó el momento como “horas decisivas de un proceso histórico”, sin mencionar directamente la ofensiva estadounidense, pero alimentando especulaciones sobre una transición política forzada.

Un escenario cargado de riesgos

Con el despliegue militar creciendo, un operativo cuyo alcance no está claro y gobiernos de la región en posiciones cada vez más tensas, “Lanza del Sur” emerge como un punto de inflexión. La falta de transparencia de Washington y las respuestas militares de Caracas han creado un escenario impredecible donde un incidente menor podría detonar una confrontación mayor.

Por ahora, la operación avanza sin una hoja pública de objetivos, pero con un mensaje contundente desde el Pentágono: según Hegseth, el presidente Trump “ordenó actuar” y el Departamento de Guerra “está cumpliendo”.