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RUMBO A LA GUELAGUETZA 2026
Jesús Sánchez Meleán
El desarrollo de la Segunda Muestra Gastronómica y Cultural, organizada por la Comunidad Oaxaqueña en Colorado el pasado domingo 17 de mayo en Aurora, dejó una lección profunda que trasciende lo meramente anecdótico. El evento, planificado con el noble propósito de recaudar los fondos necesarios para traer la majestuosa festividad de la Guelaguetza a Colorado, se vio interrumpido de forma abrupta debido a violaciones de los códigos de la salud por parte de vendedores invitados.
Ante este escenario, la tentación de caer en el señalamiento fácil o en la frustración estéril debe ceder el paso a una reflexión mucho más madura y constructiva sobre cómo se construye verdaderamente una comunidad sólida y respetada. La administración de La Plaza Colorado actuó con absoluta seriedad, diligencia y responsabilidad al ejercer su rol identro del recinto comercial.
Al constatar violaciones explícitas al código de salud por parte de algunos vendedores invitados, la gerencia priorizó la seguridad de los presentes y el bienestar general de las familias hispanas que visitaban el lugar, entendiendo con propiedad que la salud pública debe situarse siempre por encima de cualquier otra meta económica o cultural. Tolerar el incumplimiento normativo por simple complacencia habría expuesto a los asistentes a riesgos sanitarios graves.
Adicionalmente, haber pasado por alto las violaciones a los códigos habrían destruido de forma permanente la reputación tanto del establecimiento como del propio colectivo inmigrante ante las autoridades locales y estatales. Es cierto, el comité organizador de la Comunidad Oaxaqueña experimentó un golpe logístico innegable que limitó la recaudación de fondos y causó desencanto entre quienes asistieron con la ilusión de respaldar la causa.
Sin embargo, la respuesta del liderazgo oaxaqueño al llamar a la calma, la prudencia y el respeto ante lo ocurrido constituye un excelente punto de partida para procesar este trago amargo como adultos. Construir comunidad exige el coraje de mirar de frente las fallas organizativas, reconocer los errores técnicos en el manejo de alimentos y asumir las responsabilidades compartidas sin evasivas ni victimismos estériles.
Una garantía para alcanzar el éxito
Este lamentable incidente no debe entenderse en ninguna circunstancia como el fin del sueño de traer la Guelaguetza, sino como una valiosa y necesaria aula de entrenamiento práctico. La Plaza Colorado ha abierto generosamente sus puertas para albergar la riqueza cultural de los hispanos, y ahora corresponde a todos los actores sociales aprender, asimilar y dominar con rigor cada uno de los exigentes requisitos legales y sanitarios que rigen en este país.
Coordinar un proyecto de la magnitud de la Guelaguetza programado para agosto de 2026 requiere una infraestructura impecable que solo se logra combinando la pasión comunitaria con el estricto cumplimiento de la ley. Los promotores de la kermés tienen hoy la oportunidad dorada de capacitar a sus colaboradores y perfeccionar sus protocolos de sanidad de cara a las próximas actividades que anunciarán prontamente.
Conducirse con profesionalismo y acatar las directrices institucionales vigentes no es un obstáculo para la preservación de las tradiciones ancestrales, sino la única garantía real para que la gran fiesta de Oaxaca brille con toda la solemnidad, el éxito y la seguridad que las familias hispanas de Colorado se merecen.

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