septiembre 23, 2020

Comunicación Asertiva…

Ser un ser Biosocioespiritual Amor en los tiempos de coronavirus Un problema una solución

Por María Alejandra Morales

Cada día contamos con la oportunidad de interactuar con otras personas en diferentes ambientes y bajo diversos roles, situaciones o circunstancias. Y es precisamente ese factor lo que nos da la riqueza de ser seres humanos que crecemos, maduramos y adquirimos experiencias.  Una de las maneras más fáciles de relacionarnos con otros es reconocer que nuestra comunicación puede ser asertiva.

La comunicación asertiva es aquella que nos permite decir lo que sentimos en su justo momento, respetando nuestros derechos y los derechos del otro. Básicamente debemos conocer cuáles son esos derechos, internalizarlos y ponerlos en práctica para lograr una comunicación efectiva, eficaz y productiva. La preservación de la autoestima y el auto respeto sin dudas están garantizados mediante una adecuada relación- comunicación. 

Tu estilo de comunicación va a depender de tus aprendizajes en la infancia, que van moldeando los pensamientos y finalmente constituyen nuestra conducta. Este proceso de querer relacionarnos con las personas que nos rodean de manera adecuada y que genere bienestar para ambas partes se ve sujeta a nuestras tres principales actitudes: sumisa, asertiva o agresiva.

La actitud sumisa es la manera de reaccionar ante los eventos de la vida de una forma inhibida, es decir,  por temor a ofender a otros se evita hacer valer sus necesidades, se comunica respetando al otro y dejando a un lado sus derechos. La actitud agresiva, por su parte, violenta los derechos de las demás personas, imponiendo los propios. Y en el centro de estas dos actitudes se encuentra el equilibrio: la actitud asertiva.

Una manera dinámica de conseguir logros en el tema, es conocer cuáles son esos derechos asertivos, siendo las pautas para una comunicación exitosa, no solo con los demás, sino también con nosotros mismos.

Derechos asertivos:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Derecho a ser escuchado y tenido en cuenta.
  4. Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  5. Derecho a decir “NO” sin sentir culpa.
  6. Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también el otro tiene derecho a decir “no”
  7. Derecho a cambiar.
  8. Derecho a cometer errores.
  9. Derecho a pedir información y ser informado.
  10. Derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  11. Derecho a ser independiente.
  12. Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, entre otros.
  13. Derecho a tener éxito.
  14. Derecho a gozar y disfrutar.
  15. Derecho a descansar.
  16. Derecho a superarme, aun superando a los demás.
  17. Derecho a ser el primero.
  18. Derecho a ser el juez último de tus sentimientos y aceptarlos como válidos.
  19. Derecho a la crítica y a protestar por un trato injusto.
  20. Derecho a interrumpir para pedir una aclaración.
  21. Derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
  22. Derecho a sentir y expresar dolor.
  23. Derecho a ignorar los consejos de los demás.
  24. Derecho a recibir reconocimiento formal por un trabajo bien hecho.
  25. Derecho a estar solo aun cuando los demás deseen tu compañía.
  26. Derecho a no justificarse ante los demás.
  27. Derecho a no responsabilizarse de los problemas de los demás.
  28. Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.
  29. Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
  30. Derecho a responder o a no hacerlo.

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