febrero 27, 2021

Candidatos enmascarados

Candidatos enmascarados

Jesús Sánchez Meleán

Dentro de 100 años los historiadores se van a morir de la risa al leer sobre la atención que se le ha prestado al uso de las mascarillas, por parte de los dos candidatos a la presidencia de EEUU en 2020. Y es que las máscaras han sido parte del debate político desde marzo de 2020. Uno de los candidatos, el demócrata Joe Biden, se la puso en el primer trimestre del año y luego de siete meses, no se la ha quitado.

Biden llega con la mascarilla a cuanto evento electoral tiene. Solo se quita su máscara cuando está seguro que no tiene a nadie a menos de seis pies de distancia. Incluso, Biden ha brindado ruedas de prensa con la máscara puesta. Y creo que no ha perdido efectividad en el mensaje que ha transmitido. A menos de treinta días de conocer el resultado de la elección, Biden es el favorito de todas las encuestas. Va de primero en todos los centros de apuestas políticas.

Digamos que a Biden, el usar una máscara le ha traído hasta suerte. Pero, también creo que el exvicepresidente ha desaprovechado esa oportunidad que le hubiera brindado el escribir mensajes en su máscara. Biden ha podido usar una máscara con el mensaje “¿Por qué no te callas?” Esa hubiese sido la máscara perfecta para responder aquella afirmación de Trump: “el calor mata al coronavirus”.

Esa misma máscara, la ha podido usar Biden para responder aquel otro comentario de Trump: “el cloro se mete en los pulmones y genera un caos tremendo a ellos, por eso sería interesante investigar eso”. Otro mensaje que le ha podido enviar Biden a Trump ha podido ser “Zapatero a tu zapato”. Este mensaje podía indicar que Biden consideraba risible el que Trump se hubiese puesto a exponer los beneficios de la hidroxicloroquina como si fuese un médico o un científico. 

Creo que Biden ha desaprovechado otras oportunidades de mensaje contundentes contra su contendor. El candidato demócrata ha podido lucir una máscara que dijera “De la carrera solo queda el cansancio”. Esa era la máscara ideal para ripostar la presión pública que ha venido ejerciendo Trump sobre los laboratorios que están en la fase 3 del desarrollo de las vacunas contra el COVID-19. Trump los está empujando para que anuncien antes del 3 de noviembre que ya concluyeron en forma exitosa las pruebas de su vacuna contra el virus.

Biden también ha podido lucir una máscara que dijera “Agarren el toro por los cuernos”. Esa se la debió dedicar al director ejecutivo y a todos los integrantes del directorio de la Food and Drug Administration (FDA). Ese mensaje les hubiese dado aliento en la difícil tarea de resistir las embestidas agresivas y diarias del presidente Trump. Y es que este organismo es quien a fin de cuentas debe aprobar la vacuna. Afirmo que escuchar ese mensaje hubiese provocado que adelantaran su reciente decisión de no ceder a ante los deseos de Trump.

El mejor uso de los mensajes en la máscara de Biden hubiera podido darse una vez que se supo que Trump contrajo coronavirus. Es que Trump ha hecho uso de su fortaleza física y resistencia corporal. Luego de tres días de estar hospitalizado, y muy probablemente de haber necesitado usar un respirador, Trump ascendió raudo y veloz por las escaleras de la Casa Blanca. El mensaje de Trump fue, “Yo soy invencible”. Es en ese momento que Biden le ha podido decir por intermedio de su máscara, “Donald, que Dios te bendiga. Pero ponte la máscara”.

Jesús Sánchez Meleán

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