TENIS
Más de 400 días ha habido que esperar para que ver a Roger Federer en una pista de tenis sea algo más que un sueño. Mucho ha pasado desde que el suizo se marchó abatido de la semifinal del Abierto de Australia 2020, su último partido oficial. Se iba tocado físicamente y sabiendo que iba a estar un tiempo fuera de las canchas. Nadie predijo que sería tanto. Será en Doha donde el tenis vuelva a sonreír cuando el suizo desempolve la raqueta.
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