SU SEGURIDAD LA BAJÓ A LA FUERZA DE LA CARROZA

Miren ustedes, uno se va haciendo viejo, sabio y chismoso —en ese orden— y cuando cree que ya nada lo sorprende en el mundo del espectáculo, aparece Fátima Bosch y dice: “quítate que ahí te voy”. La Miss Universo 2025 regresó a su querido Tabasco y, como buena profeta en su tierra, no pasó desapercibida. Al contrario: volvió a armar polémica, risas nerviosas, memes y uno que otro jaloneo que quedó grabado para la posteridad digital. Resulta que la reina llegó a Villahermosa en plan triunfal, subida en su carro alegórico, saludando como si estuviera en pleno carnaval de Río versión cacao.
Todo iba bien, besos al aire, sonrisa de pasta Colgate y lágrima contenida de orgullo tabasqueño, hasta que el reloj avanzó, el programa se atrasó y la logística —esa enemiga histórica del glamour— decidió que ya era hora de bajarla del carro. ¿Cómo? Pues a la mexicana: con prisa, cero delicadeza y agarrándola de la cintura como si fuera quinceañera en vals improvisado. El video se hizo viral más rápido que chisme en grupo de WhatsApp familiar. Que si la bajaron a la fuerza, que si fue una falta de respeto, que si la humillaron, que si exageran.
Fátima vuelve a Tabasco y arma otro show
Mientras tanto, Fátima, profesional como pocas, siguió sonriendo y luego soltó una frase que ya es camiseta: “solo Cristo Rey puede funarnos”. Amén, hermana. Pero ojo, que este episodio no vive solo. Llega cargadito de contexto. Ahí están todavía fresquecitas las broncas con el directivo tailandés Nawat Itsaragrisil, los rumores de amaños, la crisis interna de Miss Universo, el cierre de la franquicia mexicana y el elefante en la sala llamado Raúl Rocha Cantú. Todo eso hace que cualquier tropiezo, empujón o mirada fea alrededor de Fátima se lea con lupa, sospecha y tantito veneno.

Lo cierto es que, oficialmente, la Organización Miss Universo siguió compartiendo fotos bonitas de la visita a Tabasco, hablando de amor, unidad y gratitud, mientras las redes hacían su propio festival de burlas y teorías. Que si la reina ya está harta, que si la traen en friega, que si le falta carácter o que si, al contrario, está demostrando que aguanta vara. Y aquí entre nos, a este Entrometido le cae bien Fátima. Porque si así llueve, que no escampe. La muchacha no deja de dar de qué hablar, y eso, en este negocio, es oro molido.
Ella suma polémicas y uno suma columnas. Al menos aquí en El Comercio de Colorado le publican a uno lo que escribe, así que gracias, Fátima, por el material. Porque una cosa es segura: mientras otros reinados pasan sin pena ni gloria, el de Fátima Bosch va dejando huella… aunque sea a empujoncitos.
Fátima vuelve a Tabasco y arma otro show

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