Desatada fiebre de la proteína en EE. UU.  

Desatada fiebre de la proteína en EE. UU.  

(Foto/EFE) 

EXPERTOS RECUERDAN QUE SE DEBE SEGUIR INGIRIEONDO FIBRA  

Sarah Yáñez-Richards 

La industria alimentaria y la administración de Trump se han volcado con la tendencia, que resuena en las redes sociales, de animar a la gente a comer más proteína para ganar músculo y perder peso. Cadenas de cafeterías como Starbucks han lanzado cafés y tés con leche reforzados con proteína de suero, así como marcas de aperitivos que presentan palomitas y pretzels enriquecidos con proteína. 

“No estoy segura de dónde empezó exactamente esta fascinación”, dice doctora Andrea Deierlein, especialista en Nutrición de Salud Pública en la Universidad de Nueva York. Varios estudios apuntan que las dietas ricas en proteínas aumentan los niveles de hormonas como la GLP-1, que ayudan a la saciedad. No obstante, Deierlein destaca que falta información sobre los efectos de estas dietas a largo plazo. 

Pirámide alimentaria invertida 

Hasta el Gobierno de Estados Unidos ha dado un giro a sus recomendaciones nutricionales con la publicación de las nuevas “Guías Alimentarias”, que entierran la tradicional pirámide alimentaria para priorizar el consumo de proteínas de alta calidad, lácteos enteros y grasas naturales. El Departamento de Salud de EE.UU. fijan como objetivo de ingesta entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.  

Este es un objetivo que alcanza “el estadounidense promedio”, de acuerdo con Deierlein. El nuevo modelo fomenta el consumo de carne roja, huevos y mantequilla, alimentos ricos en grasas saturadas que las autoridades habían instado a limitar durante décadas, para evitar problemas como el sobrepeso o la diabetes, lo que ha encendido el debate entre la comunidad médica. 

Desatada fiebre de la proteína en EE. UU.  

Más opciones que la carne   

Tras la publicación de la nueva guía, la Asociación Americana del Corazón (AHA), que recomienda limitar el consumo de grasas saturadas al 6 % de las calorías diarias, anima a los consumidores a priorizar las proteínas vegetales, los mariscos y las carnes magras. También sugiere moderar el consumo de productos animales con alto contenido de grasa, como la carne roja, la mantequilla, la manteca de cerdo y el sebo, relacionados con riesgo cardiovascular. 

El Comité de Médicos, por su parte, destaca que los alimentos procesados ​​de origen vegetal se asocian con un menor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares y suelen estar fortificados con nutrientes como ácido fólico y vitaminas D y B12. Este comité subraya que los productos animales aumentan el riesgo de enfermedades. “Si ponemos todo el esfuerzo en la proteína animal, descuidamos otros nutrientes vitales como la fibra”, señaló Deierlein. 

La proteína como un lujo  

Según un estudio de Empower, titulado “La proteína es extra”, el 49 % de los consumidores estadounidenses ve la proteína como un ingrediente de lujo por el cual están dispuestos a pagar más. No obstante, pese a que está dispuesto a afrontar el gasto, el 65 % opina que la mayoría de los productos con proteína añadida tienen un precio excesivo. En promedio, los estadounidenses gastan 50 dólares a la semana en productos proteicos. 


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