(Fotos/El Comercio de Colorado)
DESPLIEGUE DE CREATIVOS MENSAJES
Miles de manifestantes se concentraron en el Capitolio estatal en una jornada mayormente pacífica, marcada por mensajes originales, disfraces simbólicos y un llamado colectivo a la paz.
Tulio Mavárez Lima/ El Comercio de Colorado
La explanada del Capitolio en Denver se llenó de consignas, carteles y creatividad durante la marcha del movimiento “No Kings”, una protesta que combinó crítica política con expresiones culturales y mensajes cargados de simbolismo. Desde el mediodía, miles de personas comenzaron a reunirse para alzar la voz en una jornada que, más allá de la política, se sintió como un espacio de expresión comunitaria.
Entre la multitud, los mensajes no pasaban desapercibidos. Algunos optaron por frases directas como “Presten atención o luego pagarán el precio, NO KINGS”, mientras otros apelaron a referencias históricas y religiosas con carteles como “Jesús era un refugiado”. También hubo llamados a la calma en medio de la tensión política, con mensajes escritos a mano que decían “Escogan la paz”, en mayúsculas.
La originalidad fue una constante
Una pareja decidió vestirse como los icónicos personajes del cuadro “American Gothic”, recreando la famosa pintura en medio de la protesta como una forma de cuestionar la identidad estadounidense contemporánea. A pocos metros, una familia atrajo sonrisas y fotos al portar una pancarta en forma de taco mexicano, recordando la diversidad cultural que forma parte del tejido social del país y del propio Colorado.
Hasta donde pudimos apreciar, la mayoría de los asistentes mantuvo un ambiente pacífico. La energía colectiva se canalizó en cantos, aplausos y conversaciones entre desconocidos que compartían inquietudes similares. Para muchos, más que una protesta, fue una oportunidad para sentirse escuchados y conectados en un contexto nacional marcado por la polarización.
Movilizaciones en varios estados de EE.UU.
La marcha en Denver formó parte de una movilización más amplia en distintas ciudades del país, pero en la capital de Colorado adquirió un tono propio, donde la creatividad fue protagonista. Cada cartel, disfraz o consigna parecía contar una historia distinta, reflejando la diversidad de voces que componen la comunidad.
Al final de la jornada, lo que quedó no fue solo el eco de las consignas, sino la imagen de una ciudad que, entre humor, crítica y esperanza, encontró formas únicas de expresarse. En Denver, la protesta no solo se gritó, también se dibujó, se representó y se vivió.






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