OESTE DE COLORADO| Familias recorren los senderos de Boulder, un paraíso natural del Front Range que, pese a su belleza, refleja la creciente fragilidad ambiental. (Foto/El Comercio de Colorado)
IMPULSAN RESILIENCIA FRENTE A INCENDIOS E INUNDACIONES AGRAVADAS POR EL CAMBIO CLIMÁTICO
El devastador incendio Marshall expuso los riesgos que enfrentan Boulder y otras zonas del oeste de Colorado ante el cambio climático. Inundaciones, sequías y vientos extremos evidencian la vulnerabilidad de una región hermosa, pero cada vez más propensa a desastres naturales.
Redacción El Comercio de Colorado
Este contenido fue publicado originalmente en @thelatidobeat
Colorado, conocido por su belleza natural y su paisaje montañoso, enfrenta una realidad cada vez más evidente. Su ecosistema es frágil y está bajo presión. En la última década, los incendios forestales y las inundaciones han dejado una huella dolorosa en comunidades del oeste del estado, con el condado de Boulder como uno de los territorios más expuestos y simbólicos de esta crisis ambiental.
El incendio Marshall, ocurrido en diciembre de 2021, se convirtió en un punto de inflexión. Las llamas consumieron más de 15,000 acres y destruyeron más de mil viviendas en vecindarios de Superior y Louisville, además de causar dos muertes. Fue uno de los incendios urbanos más destructivos en la historia de Colorado.
Investigaciones estatales determinaron que el fuego comenzó por una falla en el sistema eléctrico de Xcel Energy. Se agravó por el efecto de vientos de más de 100 kilómetros por hora y una sequedad extrema en el terreno. Tras casi cuatro años de litigio, Xcel Energy acordó pagar 640 millones de dólares para compensar a más de 4.000 afectados, entre residentes, empresas y aseguradoras.
Son 500 incendios forestales al año
El acuerdo, aprobado este año, representa un reconocimiento de responsabilidad y una oportunidad de alivio para las víctimas. Sin embargo, como advierten expertos ambientales, el dinero no puede borrar las secuelas físicas ni emocionales que dejó el desastre.
Más allá de las pérdidas materiales, el incendio Marshall reveló la vulnerabilidad de un territorio donde la urbanización avanza sobre zonas de interfaz urbano-forestal, áreas donde las viviendas colindan directamente con bosques o pastizales secos. Según el Servicio Forestal de Estados Unidos, Colorado enfrenta cada año más de 500 incendios forestales, y la superficie afectada se ha triplicado desde la década de 1980.
La expansión de suburbios hacia espacios naturales ha incrementado los riesgos. Este crecimiento urbano se hace especialmente crítico cuando las construcciones no incluyen materiales resistentes al fuego o zonas de amortiguamiento adecuadas. “Se requieren códigos de construcción más estrictos y uniformes para las viviendas ubicadas en esa zona”, aseguró Tony Marcelo, constructor y residente de Boulder.

INCENDIO CAMERON PEAK| El incendio en el condado Larimer quemó el 20% de las tierras de la zona. (Foto/ Adobe Stock)
Riesgo de inundaciones
La fragilidad ambiental de Boulder y su entorno no se limita al fuego. En 2013, lluvias intensas y persistentes provocaron inundaciones catastróficas en el condado, con un saldo de ocho personas muertas y miles de desplazadas. Los expertos vinculan estos fenómenos a una misma raíz.
“El cambio climático está alterando los patrones meteorológicos, intensificando tanto los periodos secos como las tormentas repentinas. Los suelos quemados por incendios pierden su capacidad de absorción, lo que agrava el riesgo de deslizamientos e inundaciones”, indica el Plan Estatal de Adaptación 2025 de la Colorado Resilence Office.
El reporte continúa, “el oeste de Colorado se ha convertido en un laboratorio de los efectos del cambio climático”. Este documento identifica a Boulder, el Front Range y varias zonas montañosas como áreas prioritarias para inversión en infraestructura resiliente. En esa zona que necesita que los gobiernos locales y toda la comunidad esté educada y entrenada para responder a las tragedias forestales.
Preparados para alguna potencial tragedia
El condado de Boulder ha tomado lecciones concretas del desastre. Desde 2022, impulsa un plan integral de resiliencia climática que incluye mejoras en sistemas de alerta temprana, simulacros comunitarios y la revisión de los códigos de construcción. El condado organiza audiencias públicas que cuentan con interpretación al español y acceso remoto, buscando una participación en la planificación del futuro ambiental.
Pese a los avances, las secuelas del Marshall Fire siguen siendo visibles. Muchas familias continúan esperando la reconstrucción de sus viviendas, y los costos de los seguros para las residencias que quedan en pie en el área del incendio se han triplicado entre 2022 y 2025. Son ahora zonas catalogadas como de “alto riesgo climático”.
Mientras tanto, el estado experimenta veranos más largos y calurosos, sequías persistentes y vientos más intensos, condiciones que facilitan la aparición de nuevos incendios. El reportes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de 2022 advierte que, sin una gestión activa de los bosques y del crecimiento urbano, Colorado podría enfrentar incendios “más frecuentes y rápidos” en la próxima década.

DICIEMBRE 2021| Escena de un vecindario en Superior, Colorado, luego del incendio Marshall. (Foto/Cortesía FEMA)
Conscientes de la fragilidad ambiental
Según se detalla en la guía “NWCG Wildland Urban Interface Mitigation Field Guide, PMS 053″ del National Wildfire Coordinating, reducir el riesgo depende tanto de la infraestructura como del comportamiento humano. En ese documento se recomienda limitar el desarrollo en zonas boscosas, promover la reforestación con especies menos inflamables y capacitar a los residentes en prevención y evacuación. “Cada comunidad debe asumir que el próximo incendio puede ocurrir más cerca de lo que imagina”, apunta el estudio.
Las montañas del Front Range, los senderos de Boulder y las praderas del oeste siguen siendo un paraíso natural que atrae a miles de visitantes cada año. Pero también son un recordatorio de que la belleza del paisaje está acompañada de una creciente fragilidad ambiental. Los incendios, las inundaciones y las sequías no son eventos aislados, sino señales de un equilibrio que se rompe lentamente.
El incendio Marshall dejó cicatrices profundas, pero también abrió una conversación necesaria sobre la responsabilidad compartida entre empresas, gobiernos y ciudadanía. En esa reflexión está la clave para construir un futuro más seguro, donde Colorado logre convivir con su naturaleza sin temerle a sus fuerzas.

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