Migrantes se quejan de hacimiento en refugios

Migrantes se quejan de hacimiento en refugios

NUEVOS MIGRANTES| Solicitan entrar a uno de los nuevos refugios establecidos en Denver. (Foto/El Comercio de Colorado)

TRES HISTORIAS DE UNA MISMA EXPERIENCIA EN DENVER

Redacción El Comercio de Colorado*

Migrantes venezolanos, con experiencias recientes en Denver, compartieron sus testimonios sobre la transición desde sus países de origen hasta la realidad de las calles de Denver. Dabiana Moreno Morón y su pareja, Esneyder Camacaro, fueron trasladados al nuevo refugio de la ciudad destinado para aquellos que vivían en el campamento de la calle Zuni. Llegaron en un autobús proporcionado por la ciudad y, en general, están conformes con el nuevo refugio.

“Vamos a salir a buscar trabajo”, dijo Camacaro, quien antes construía armarios y hacía trabajos de albañilería. “Ni siquiera tenemos dinero para un permiso de trabajo. Sin el permiso de trabajo, no podemos hacer nada. Algunos te pagarán sin un permiso de trabajo, pero hay muchos de nosotros que estamos por todas partes. Le tomó la palabra al alcalde de Denver quien dijo que va a luchar porque nos otorguen un permiso de trabajo” dijo junto a su esposa

Con esposa e hija

El testimonio de Marcelo González presenta una realidad diferente. Él estuvo en el campamento de Zuni, pero no fue aceptado en el nuevo refugio para migrantes que pernoctaban en esa calle. González sostenía con fuerza una nota amarilla doblada con el número 49, su única prueba de que le prometieron una cama en el refugio que luego le negaron.

Esta negativa que afectó a González evidencia que ya no hay suficiente espacio para todos los migrantes. Un trabajador de Servicios Humanos de Denver explicó que el refugio estaba lleno y le entregó a González un mapa impreso de Google para encontrar el Rescue Mission, un refugio para personas sin hogar en el centro de la ciudad conocido por su letrero de neón “Jesus Saves”.

“No les estamos pidiendo que nos den dinero. Queremos trabajar, y al menos en este momento, queremos que nos dejen entrar porque va a nevar en la calle”, expresó González. A este migrante le preocupa el verse forzado a ir al Rescue Mission, o al Embassy Hotel. “En estos lugares hay hacinamiento y no son el lugar ni para mi esposa embarazada, con un embarazo de alto riesgo, ni para mi hija de 7 años”, indicó.

Conviviendo con personas sin hogar

Diebye Curvelo comparte la misma preocupación de González. Curvelo se encuentra refugiado en el Rescue Mission y se quiere salir de allí. Dijo que el refugio para personas sin hogar de toda la vida le pareció peligroso y estaba lleno de personas con enfermedades mentales. Expresó su desánimo por la sugerencia de la ciudad de regresar a ese refugio. Con el rostro cubierto con una máscara de esquí en una mañana fría y nublada, también suplicaba por una colchoneta en el refugio de la ciudad cerca del parque Civic Center. Solo recibió una negativa.

(*) Este articulo está basado en un reporte conjunto entre The Colorado Sun y El Comercio de Colorado.


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