COSTA RICA Y ECUADOR PIDEN ALIVIO A EEUU
Redacción El Comercio de Colorado
La tensión comercial entre Estados Unidos y Brasil podría estar en vías de moderarse tras un gesto del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, puede llamarlo “cuando quiera” para negociar los aranceles del 50 % impuestos a productos de origen brasileño. Lula respondió horas después que Brasil está “abierto al diálogo”, una primera señal diplomática desde que se desató la disputa.
“Puede hablar conmigo cuando quiera”, dijo Trump a la prensa antes de trasladarse a su club de golf en Bedminster. Aunque no detalló qué espera de esa eventual conversación, indicó que tiene simpatía por el pueblo brasileño. El presidente republicano justificó los aranceles como represalia por lo que considera una persecución política contra su aliado Jair Bolsonaro, investigado por un intento de descalificar el resultado electoral que le dio la victoria a Lula.
Según el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, el arancel afectará al 35,9 % de las exportaciones del país hacia EE.UU. El nuevo arancel tendrá impacto sobre productos clave como el café, uno de los principales rubros de la canasta exportadora. Aunque Estados Unidos mantiene una balanza comercial positiva con Brasil, la Casa Blanca avanzó con la sanción arancelaria como forma de presión política.
Trump también sancionó esta semana al juez brasileño Alexandre de Moraes, instructor del caso contra Bolsonaro, acusándolo de atentar contra la libertad de expresión. Por su parte, Lula afirmó que su gobierno trabaja en medidas para “proteger la economía, las empresas y los trabajadores”, aunque no aclaró si tomará represalias ni cuáles serían sus próximos pasos. Reiteró que los destinos de Brasil “los definen los brasileños y sus instituciones”.
Lula subrayó su rechazo a la injerencia externa sobre el Poder Judicial de su país. El arancel estadounidense entra en vigor el próximo 7 de agosto, y se teme que su aplicación golpee duramente a sectores sensibles de la economía brasileña, en particular el agrícola. Aunque Trump expresó disposición a conversar, insistió en su punto de presión política indicando que “la gente que gobierna Brasil se equivocó”.
Caso de Costa Rica
Mientras Brasil explora una posible vía de negociación bilateral, otros países latinoamericanos también han pedido reconsideraciones al gobierno estadounidense por medidas similares. El gobierno de Costa Rica solicitó una “pausa” en la implementación de un arancel del 15 % impuesto a sus exportaciones, y advirtió sobre los efectos que esta medida tendrá en la competitividad nacional.
Según el Ministerio de Comercio Exterior de Costar Rica (Comex), la sanción responde al superávit comercial que Costa Rica mantiene con EE.UU., derivado del éxito exportador costarricense. La Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) expresó su “preocupación profunda” por el impacto en la inversión extranjera directa, el empleo y la sostenibilidad del sector exportador, que genera 710.000 empleos directos.
Esos empleos representan para Costa Rica un equivalente al 33 % del empleo total en el país. La organización pidió medidas inmediatas al Ejecutivo, incluida una interlocución directa a nivel presidencial con la Casa Blanca, reformas laborales y mejoras en infraestructura y formación técnica. Costa Rica forma parte del tratado CAFTA-DR con EE.UU., pero la administración Trump ha impuesto aranceles adicionales alegando desequilibrios en la balanza comercial.
Pedido desde Ecuador

CON LOS NUEVOS ARANCELES| Industria de producción del camarón sería una de las más golpeadas. (Foto/EFE)
EEUU ha asegurado que quiere de Costa Rica nuevos compromisos. El nuevo paquete arancelario, anunciado el 31 de julio, contempla gravámenes del 30 % para países sin acuerdo y una tasa base del 15 % para quienes tienen déficit con EE.UU. Ecuador enfrenta una situación similar. La Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) y la Cámara de Comercio Americana del Ecuador (Amcham) exigen a su gobierno a negociar con Trump.
Estos gremios empresariales le piden al presidente Daniel Noboa a cerrar con rapidez un acuerdo que alivie los aranceles estadounidenses. A partir del 7 de agosto, Ecuador quedará sujeto a un arancel del 15 %, luego del aumento decretado por Trump desde el 10 % previo. Las organizaciones empresariales señalaron que, si bien Ecuador mantiene un déficit global con Estados Unidos, si se excluye el petróleo del cálculo, el país registra un superávit.
En 2024, Ecuador exportó hacia EE. UU. más de 1.500 millones de dólares en camarones, 512 millones en banano y casi 500 millones en cacao y sus derivados. Pese a que el gobierno ecuatoriano presume de tener “excelentes relaciones” con Trump, no logró quedar fuera de la lista de países afectados por los aranceles. La expectativa está puesta en que las negociaciones en curso puedan atenuar o revertir estos gravámenes antes del 7 de agosto.

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