TRAS LA EXPULSIÓN EN EL PARTIDO CONTRA BOSNIA| Los estadounidenses Folarin Balogun (20) y Christian Pulisic (10). (Foto/AP)
POR ANULACIÓN DE SANCIÓN DE BALOGUM
Redacción El Comercio de Colorado
Un escándalo sin precedentes sacude los cimientos de la Copa del Mundo y enfrenta a los máximos organismos del fútbol internacional. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, admitió públicamente que conversó con el mandatario estadounidense Donald Trump antes de que el comité disciplinario decidiera levantar la suspensión al delantero Folarin Balogun.
El atacante norteamericano había recibido una tarjeta roja directa en el partido contra Bosnia-Herzegovina, lo que obligaba a su ausencia automática para el crucial duelo de octavos de final frente a Bélgica. No obstante, la intervención política propició un indulto de última hora que desató la furia en el entorno deportivo.
El propio Trump reconoció su gestión directa ante Infantino, argumentando que la expulsión decretada por el árbitro tras una fuerte entrada de Balogun contra el tobillo de un defensor bosnio constituía una decisión errónea. El mandatario defendió su llamada desde la Casa Blanca asegurando que solo solicitó una revisión justa de la jugada, logrando que el castigo original se transformara en un año de libertad condicional.
UEFA reaccionó
Esta polémica resolución rompe con la tradición de aplicar sanciones automáticas por juego brusco grave y encendió las alarmas de las federaciones europeas a pocas horas del partido programado en Seattle. La UEFA reaccionó con dureza frente a lo que catalogó como una violación incomprensible e injustificable al Estado de derecho del fútbol.
El bloque europeo advirtió que la credibilidad de la competición se encuentra seriamente comprometida cuando los encargados de proteger el reglamento deciden ignorar sus propias normas para favorecer intereses particulares. Las críticas sumaron el respaldo de figuras históricas como el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien enfatizó en sus plataformas digitales que las decisiones disciplinarias en el fútbol de alta competencia deben basarse estrictamente en pruebas y órganos independientes, y jamás modificarse mediante presiones políticas o llamadas telefónicas.
A pesar del rechazo generalizado, la maquinaria legal de la FIFA blindó la elegibilidad de Balogun para saltar a la cancha. Un juez de apelaciones del organismo desestimó la impugnación formal presentada por la delegación de Bélgica bajo el argumento técnico de que la federación afectada no formaba parte directa del procedimiento sancionatorio inicial.
Un precedente
Ante este bloqueo institucional, los dirigentes belgas informaron a la Federación de Fútbol de Estados Unidos que jugarán bajo protesta formal, dejando abierta la vía legal para acudir en los próximos meses ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo con el fin de defender los principios éticos de la competencia. Este episodio representa el último capítulo de una tendencia controvertida bajo la administración de Infantino, caracterizada por la flexibilización discrecional de los castigos para las principales estrellas del torneo.
Casos similares ocurrieron previamente con figuras como Cristiano Ronaldo, a quien se le permitió debutar tras recibir una condena en las eliminatorias, contrastando con la rigidez aplicada a jugadores de federaciones con menor peso político. La intervención del gobierno norteamericano en las decisiones técnicas profundiza la crisis institucional de la FIFA y deja abierta una brecha que amenaza con cambiar para siempre las dinámicas judiciales en la historia moderna de los mundiales.
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