PROBLEMA COMÚN| Efecto de la luz azul se acrecentó durante la pandemia. (Foto/EFE)
LUZ DE PANTALLAS DIGITALES CAUSA MANCHAS EN SU CARA
María Muñóz River/Efe
La vida cotidiana transcurre hoy entre pantallas. Teléfonos móviles, computadoras y tabletas acompañan el trabajo, el estudio y el ocio, creando una exposición constante a la llamada luz azul. De ese hábito surge un fenómeno cada vez más visible en la dermatología que se conoce como el envejecimiento digital, proceso que ya no es futuro, sino presente.
Hace apenas una década, este concepto era marginal en la investigación cosmética. Hoy, según especialistas, se ha convertido en uno de los factores externos más comunes que afectan la piel. Regina Pallás, farmacéutica y directora de I+D+i de HD Cosmetic Efficiency, explica que el envejecimiento digital se refiere a un conjunto de alteraciones cutáneas.
Efecto de la radiación HEV
Estas alteraciones en su piel son provocadas por la exposición prolongada a la radiación HEV, emitida por dispositivos electrónicos, así como por el estilo de vida hiperconectado. A diferencia de la radiación UVB, la luz azul tiene una mayor penetración, lo que desencadena estrés oxidativo, inflamación y deterioro de fibras esenciales como el colágeno y la elastina.
Sus efectos se manifiestan en manchas, pérdida de luminosidad, deshidratación persistente y un aspecto de fatiga que se instala de forma progresiva. “Desde 2017 y, sobre todo, tras la pandemia, este fenómeno se volvió claramente identificable en dermatología”, señala Pallás.
Prevención necesaria
El factor determinante es el número de horas frente a las pantallas. Sin embargo, los primeros signos aparecen cada vez más temprano. Hoy se observan desde los 20 o 25 años, especialmente en personas con piel deshidratada o propensa a la pigmentación, y en generaciones que crecieron rodeadas de dispositivos digitales.
Frente a este escenario, la prevención es clave. Los expertos recomiendan reducir la exposición cuando sea posible, activar filtros de luz azul en los dispositivos y realizar pausas visuales frecuentes. A ello se suma el uso diario de antioxidantes y fotoprotectores que no solo cubran la radiación UV, sino también la luz visible y HEV.
Medidas complementarias como gafas con filtro, regular el brillo de las pantallas, una iluminación adecuada y una dieta rica en antioxidantes refuerzan la protección. En el ámbito cosmético, la tendencia apunta a fórmulas que combinen activos antioxidantes, protección frente a luz azul e hidratación profunda. Protéjase de la luz azul.
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