septiembre 14, 2026

Pacífico registrará intensa temporada de huracanes debido al Niño

Pacífico registrará intensa temporada de huracanes debido al Niño

FENÓMENO DE EL NIÑO| Preveen fuertes lluvias en inundaciones en las áreas costeras de Ecuador. (Foto/AP)

RIESGO DE TORMENTAS EN EL ATLÁNTICO SERÁ MENOR

Redacción El Comercio de Colorado

El fenómeno climático conocido como El Niño ha vuelto a transformar de manera drástica las condiciones meteorológicas en todo el planeta, generando consecuencias profundas en el continente americano. Este evento natural se origina cuando los vientos alisios que cruzan el océano Pacífico ecuatorial pierden fuerza o cambian su dirección habitual.

Como resultado, una inmensa masa de agua cálida se desplaza hacia las costas sudamericanas, alterando los patrones de lluvia y temperatura global en un ciclo que suele repetirse entre cada dos y siete años. Su presencia prolongada repercute gravemente en la agricultura, la economía y la gestión de recursos de múltiples naciones.

Devastación e inundaciones en el Pacífico sur

El impacto en la franja occidental de Sudamérica se manifiesta mediante precipitaciones extremas y un peligroso aumento de la temperatura marina. Países como Perú y Ecuador enfrentan lluvias torrenciales que provocan el desbordamiento de ríos, deslaves de tierra y la destrucción severa de la infraestructura vial.

Este calentamiento oceánico desplaza a especies de agua fría clave para la pesca, provocando una crisis drástica en la industria pesquera de la región. Por otro lado, en zonas del Cono Sur como el sur de Brasil, Uruguay y Argentina, el exceso de humedad trae consigo lluvias por encima del promedio que benefician a ciertos sectores agrícolas, pero elevan drásticamente el riesgo de inundaciones fluviales.

Sequías extremas en la franja norte sudamericana

En contraste con las lluvias del sur, la zona septentrional de Sudamérica experimenta un periodo seco extremadamente crítico. Territorios de Colombia, Venezuela y la cuenca del Amazonas registran un descenso drástico en las precipitaciones y temperaturas atípicamente elevadas.

La falta de agua reduce los caudales de los ríos. Esta sequía tiene consecuencias sobre la población, la fauna y la flora de la región amazónica y al mismo tiempo incrementa el peligro de incendios forestales. Al mismo tiempo, el fenómeno amenaza la estabilidad del suministro eléctrico en países que dependen prioritariamente de la energía hidroeléctrica.

Crisis hídrica en Centroamérica y la cuenca del Caribe

La región centroamericana padece severas consecuencias asociadas al secamiento prolongado en el Corredor Seco que abarca zonas del pacífico de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, partes de Costa Rica y Panamá. La escasez de lluvia destruye cosechas fundamentales de granos básicos como el maíz y el frijol.

Los embalses bajan a niveles mínimos, dificultando el acceso al agua potable e impactando la navegación en el Canal de Panamá por la falta de caudal en sus lagos reguladores. En el Caribe, aunque el fenómeno reduce la formación de ciclones al generar fuertes corrientes de aire en la atmósfera, las altas temperaturas y la sequía sofocan la producción agrícola local.

Contraste ciclónico entre dos océanos

Una de las paradojas más impresionantes de este fenómeno radica en su comportamiento sobre las cuencas oceánicas. Mientras el océano Pacífico registra una intensa temporada de huracanes y tormentas tropicales debido a las aguas cálidas y la baja cizalladura del viento, el océano Atlántico vive un freno histórico en la formación de tempestades.

Los vientos cruzados y el aire seco sofocan la creación de ciclones en el Atlántico, pero los expertos advierten a las comunidades costeras no bajar la guardia ante la posibilidad de sistemas aislados altamente destructivos.


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