ELECCIONES FRAUDULENTAS| Daniel Ortega busca ser reelegido nuevamente junto con su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. (Fotos/EFE)
DANIEL ORTEGA SIN OBSTÁCULOS PARA UN QUINTO MANDATO
Luis Felipe Palacios/ Agencia Efe
Nicaragua entró en la recta final de sus elecciones generales que han estado marcadas por el encarcelamiento de los principales aspirantes a candidatos a la Presidencia por la oposición. De esta manera, Daniel Ortega quitó de su camino los obstáculos para ejercer un quinto mandato y cuarto consecutivo.
Ortega, exguerrillero sandinista que cumplirá 76 años el 11 de noviembre, ha estado en el poder desde 2007. Esta circunstancia no tiene precedentes en Centroamérica en el siglo XXI. Pero, Ortega disputará la presidencia a cinco candidatos supuestos opositores que fueron creados por el propio régimen gobernante.
Unos de esos candidatos es el reverendo Guillermo Osorno, del partido Camino Cristiano Nicaragüense, que en los comicios pasados, de 2016, formó parte de la coalición sandinista. Los ausentes de la cita electoral son los verdaderos candidatos de los partidos opositores que no se pueden presentar en la contienda porque el gobierno de Ortega los encarceló.
Cristina Chamorro lideraba las encuestas

ENCARCELADA| Cristiana Chamarro era la candidata con más respaldo para derrotar a Ortega.
Entre estos candidatos se encuentran Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora, Medardo Mairena y Noel Vidaurre. Estos políticos todos opositores de Ortega fueron arrestados y acusados de “traición a la patria”. Entre ellos se encontraba muy probablemente el sucesor de Ortega si la contienda hubiese sido limpia.
El caso más claro es el de Cristiana Chamorro. Cristina es hija de la exmandataria Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997) quien derrotó en las urnas a los sandinistas y a Ortega en 1990. Cristina era la figura de la oposición con mayor probabilidad de ganar las elecciones, según las encuestas. Todos los cargos contra la candidata son claramente inventados.
Sandinistas aplastaron a la oposición
“El FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) no busca competir con rivales políticos, sino aplastar a quienes considera enemigos y cuyas disensiones estima como amenazas letales”, dijo el sociólogo nicaragüense José Luis Rocha. Para Rocha, “una pareja autocrática decide e impone” a su antojo para sostener en el poder.
Para el analista político nicaragüense Oscar René Vargas, sandinista disidente, Ortega optó por controlar el juego político y aplastar a la oposición tras la revuelta popular que estalló en contra de su Gobierno en abril de 2018 y que dejó cientos de muertos. “Para el régimen era vital el control del juego político nacional para mantener el poder autoritario”, dijo Vargas.
Este experto considera que la represión fue el camino escogido para la sobrevivencia de Ortega. Por esa vía, Ortega pudo y evitar la pérdida del poder. La lógica implementada por Ortega-Murillo fue derribar todo, volar todo, quemar todo por la ambición y el deseo de mantenerse en el poder por cualquier medio”, señaló Vargas en un escrito.
El poder o la muerte
A juicio de Vargas, el estallido de abril de 2018 “fue un golpe político social atestado en pleno corazón de la dictadura, que conmocionó a un país enfadado, a un país fastidiado, a un país en duelo que demandaba la salida inmediata” de Ortega. Este autoritario gobernante respondió con la fuerza bajo su lógica, según dijo, de “el poder o la muerte”.
Según el líder sandinista, siete de los 40 dirigentes opositores presos intentaban enfrentarlo en las elecciones. Ortega los detuvo acusándolos de “terroristas”. Los acusó de estar al “servicio de los yanquis” (Estados Unidos) y de haber dirigido las protestas contra su Gobierno, que califica como un intento de golpe de Estado.
Ataque a obispos y empresarios
En su arranque de campaña el pasado 4 de octubre, Ortega también cargó contra los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis y los tildó de “terroristas”. El mandatario invitó a los empresarios, con los que mantuvo una alianza de consenso hasta abril de 2018, a retomar los acuerdos.
Dos semanas después las autoridades arrestaron a los líderes empresariales Michael Healy y Álvaro Vargas, presidente y vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), críticos del Ejecutivo. El Cosep, la principal patronal de Nicaragua, nombró como nuevo presidente al empresario César Zamora, defensor de la alianza con el Gobierno.
Resultados sin validez
La oposición nicaragüense, la excluida, ha tildado de “farsa” los próximos comicios y ha pedido a los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a los de la Unión Europea (UE) desconocer sus resultados. En Nicaragua, un país centroamericano de 6,5 millones de habitantes, unos 4,4 millones están habilitados para votar.
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