Minnesota lo volvió a hacer

Minnesota Timberwolves guard Terrence Shannon Jr., left, controls the ball as Denver Nuggets guard Christian Braun, center, defends during the first half of Game 6 of a first-round NBA basketball playoffs series, Thursday, April 30, 2026, in Minneapolis. (AP Photo/Matt Krohn)

SE ACABÓ EL SUEÑO DE NUGGETS

Howard Mejía/ En la recta final

Como hace dos años, los Timberwolves son el verdugo de los Denver Nuggets. El Juego 6 en Minneapolis, 110 a 98, cerró una serie que tuvo momentos de esperanza pero que en el balance final refleja la verdad más dura: el mejor equipo ganó. Y lo hizo con un villano de lujo en forma de Jalen McDaniels, que se convirtió en el personaje central de esta eliminatoria tanto dentro como fuera de la cancha.

Porque McDaniels no solo habló. Respondió. Sus declaraciones tras el Juego 2, que encendieron a toda la ciudad de Denver y pusieron a Jokić de enemigo personal, no fueron bravuconería vacía. Fueron la declaración de un jugador que sabía exactamente lo que podía hacer. Esta noche lo ratificó con otra actuación dominante que la defensa de los Nuggets no encontró manera de frenar en toda la serie.  

Se lleva el triunfo deportivo y el psicológico. Hay que reconocerlo. Jamal Murray no estuvo en su noche. El canadiense que siempre se crece en los momentos de máxima presión apareció apagado, siendo una sombra del jugador que en otros playoffs ha sido capaz de cargar solo con el equipo. Jokić lo intentó todo en la segunda mitad, sosteniendo la ofensiva con la clase de siempre, pero se le veía notablemente cansado desde el final del tercer cuarto.

Solo no podía, y sin Murray al nivel que se necesita, la carga se vuelve insostenible. Cameron Johnson tuvo su mejor partido de la serie y Spencer Jones volvió a aportar con calidad, pero no fue suficiente para cerrar la brecha. La diferencia entre Finch y Adelman quedó expuesta en esta serie de manera brutal. El técnico de Minnesota siempre tuvo un as bajo la manga. Cuando cayó Edwards apareció Dosunmu.

Cuando cayó Dosunmu apareció Terrence Shannon. El banquillo de Minnesota siempre tuvo respuesta, siempre hubo un jugador listo para asumir el protagonismo. Adelman, en cambio, persistió en jugadores que fallaron repetidamente. Christian Braun fue un caso clínico de falta de confianza y nula producción ofensiva durante toda la serie. Y cuando el equipo se estancaba, la solución no llegaba desde la banca.

Esa rigidez táctica costó cara. Pero la herida más profunda tiene nombre y apellido: Aaron Gordon. La lesión del alero fue el punto de inflexión real de esta eliminatoria. Cuando Gordon está en la cancha, Denver es otro equipo. Su defensa sobre los ataques rivales, su presencia física, su energía y su capacidad de liberar espacios para Jokić y Murray son irremplazables. Sin él, el equipo perdió su identidad defensiva y su equilibrio.

Esa baja, más que ninguna otra decisión táctica o actuación individual, fue lo que inclinó la balanza hacia Minnesota. Y ahora queda la reflexión más difícil. Nikola Jokić tiene 31 años. Sigue siendo el mejor jugador del mundo. Y esta franquicia le está fallando. El título del 2023 fue un logro histórico, pero desde entonces el equipo no ha sabido construir alrededor de él una plantilla lo suficientemente profunda y sólida para competir cuando las lesiones llegan.

Porque en los playoffs las lesiones siempre llegan. La gerencia tiene trabajo pendiente. Trabajo urgente. Porque los años de Jokić en su pico no son infinitos y cada temporada que pasa sin aprovecharlos es una oportunidad desperdiciada que no vuelve. Minnesota avanza a semifinales. Denver se va a casa. Y la sensación que queda es la más dolorosa de todas: la de que este año, con Gordon sano, la historia podría haber sido diferente.

Hasta la próxima temporada. Con la esperanza de que la gerencia haya aprendido la lección.