Gerardo Ortiz evita prisión en EE.UU.

SENTENCIAN AL CANTANTE POR VIOLAR LA LEY KINGPIN

Redacción El Comercio de Colorado

Gerardo Ortiz, uno de los nombres más influyentes del regional mexicano, fue sentenciado el 19 de noviembre de 2025 en una corte federal de California a tres años de libertad condicional en Estados Unidos, tras declararse culpable de conspiración para violar la Ley Kingpin. Esta normativa prohíbe que ciudadanos estadounidenses realicen negocios con individuos o empresas designados por el Departamento del Tesoro como narcotraficantes.

La sentencia no incluye cárcel, en gran medida gracias a la cooperación que Ortiz brindó a las autoridades federales. El cantante testificó contra su exmanager José Ángel del Villar, CEO de Del Records, compañía señalada de facilitar conciertos y pagos a firmas vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Ortiz deberá pagar una multa de 1.5 millones de dólares y reportar de manera estricta todas sus actividades a la corte durante el periodo de supervisión.

La jueza Maame Ewusi Frimpong destacó que la colaboración del artista fue determinante para evitar una condena mayor. Sin embargo, subrayó que la relación que existió con agentes criminales era seria y ameritaba una vigilancia estrecha durante los próximos años. La magistrada recordó que el objetivo de la Ley Kingpin es cortar lazos financieros y logísticos que fortalezcan a organizaciones criminales, incluso cuando estos se den de forma indirecta.

El caso ha generado alto interés en México y Estados Unidos debido al impacto mediático del cantante y al precedente legal que establece. Expertos en temas de seguridad y entretenimiento señalan que la sentencia envía un mensaje claro al sector musical, especialmente a artistas y representantes que operan en circuitos donde confluyen dinero en efectivo, promotores independientes y figuras asociadas al crimen organizado.

Asimismo, analistas destacan que la cooperación de Ortiz podría abrir nuevas líneas de investigación sobre prácticas dentro de la industria del entretenimiento regional, donde históricamente se han documentado presiones, amenazas o acuerdos con grupos criminales. La sentencia, aunque sin cárcel, marca un antes y un después para el artista y para la relación entre autoridades federales y el ámbito musical.

Gerardo Ortiz continuará su carrera bajo supervisión y deberá cumplir las condiciones impuestas por la corte hasta completar el periodo de tres años. Su equipo legal no ha confirmado si buscarán reducir la multa o modificar las restricciones en el futuro, pero adelantaron que el cantante acatará todas las disposiciones para cerrar definitivamente este capítulo judicial.