EXTRADITADO| Juan Orlando Hernández, esposado antes mientras era trasladado a EEUU. (Foto/EFE)
POR INDULTO DEL PRESIDENTE TRUMP
Redacción El Comercio de Colorado
El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de otorgar un indulto total al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández provocó un terremoto político en Honduras y en Washington. Trump comunicó su decisión a través de su red social Truth Social, felicitando a Hernández “por su próximo indulto” y llamando a votar por el opositor Nasry “Tito” Asfura, gesto que fue interpretado como una intervención directa en el proceso electoral hondureño.
El indulto, de concretarse, revertiría la condena de 45 años de prisión impuesta por un tribunal federal de Nueva York por narcotráfico y tráfico de armas. Hernández permanece recluido desde 2024 en la prisión federal de máxima seguridad USP Hazelton, en Virginia Occidental, con fecha de liberación prevista para 2060. La polémica decisión se suma a un caso judicial cuyo origen se remonta a abril de 2022, cuando Hernández fue extraditado desde Tegucigalpa hacia EE.UU.
Proceso contra Hernández
En aquel momento, la Corte Suprema de Honduras autorizó su entrega al país en el que se procesaría por delitos graves. La captura ocurrió el 15 de febrero de ese año, un día después de que Washington solicitara su arresto. El Departamento de Justicia de EE.UU. lo acusó de operar Honduras como un “narcoestado” y de haber recibido millones en sobornos de narcotraficantes, incluido un millón de dólares de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Según la evidencia, recabada por cuerpos de inteligencia norteamericanos y que fue presentado ante el tribunal del caso, en 2013, Hernández recibió dinero de Guzmán para proteger al cártel de Sinaloa y asegurar sus propias campañas electorales. Según la acusación oficial, la conspiración que integró desde 2004 facilitó el envío de más de 500 toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense usando a Honduras como punto clave de tránsito.
Los fiscales estadounidenses sostuvieron que Hernández construyó una estructura criminal dentro del Estado hondureño, corrompiendo a altos mandos policiales, militares y legislativos para garantizar protección a múltiples organizaciones de narcotráfico procedentes de Colombia, México y Venezuela. El fiscal general Merrick Garland aseguró que el exmandatario usó su cargo para manipular votos en las elecciones de 2013 y 2017.
Mientras que el fiscal Damian Williams afirmó que Hernández había expresado su intención de “llenar de drogas las narices de los gringos”. Durante el juicio se reveló también la coordinación con su hermano, Juan Antonio “Tony” Hernández, condenado en 2021 en la misma corte a cadena perpetua por una conspiración que incluía el transporte de cocaína desde Venezuela, mediante rutas operadas por estructuras como el llamado Cartel de los Soles.
Su familia lo defiende
La familia de Hernández siempre ha rechazado las acusaciones y sostiene que el expresidente es víctima de una venganza orquestada por narcotraficantes a los que él mismo extraditó o persiguió mientras estuvo en el poder. Tras conocerse la extradición en 2022, su esposa y allegados afirmaron que confiaban en la justicia estadounidense y que demostrarán que los señalamientos provienen de criminales que buscan reducir sus penas.
La familia también contrató a los abogados Daniel Pérez, exfiscal adjunto del estado de Florida, y Raymond Colon para encabezar la defensa en el Distrito Sur de Nueva York. El indulto anunciado por Trump reabre el debate sobre el papel de Hernández en la política hondureña. La acusación en su contra detalla que utilizó recursos ilícitos para sostener su poder y que alertó a líderes de carteles sobre futuras operaciones policiales mientras autorizaba el uso de violencia fuertemente armada para asegurar los envíos de droga.
También describe cómo, antes de su extradición, permaneció recluido en una unidad especial de la Policía Nacional mientras su defensa agotaba todas las instancias legales en Honduras. En cartas públicas divulgadas durante ese proceso, Hernández insistió en su inocencia y aseguró ser víctima de una “conspiración”. La decisión de Trump también genera tensiones diplomáticas. En Washington, legisladores demócratas criticaron la medida.
Impacto en EEUU y en Honduras
El congresista demócrata Joaquín Castro cuestionó el indulto, recordando que Hernández conspiró para traficar cientos de toneladas de cocaína en una de las redes más violentas del mundo. Mientras, Roger Stone, aliado de Trump, respaldó la decisión alegando que Hernández fue incriminado por la administración Biden. En Honduras, el impacto político fue inmediato. Sectores afines al Partido Nacional, el partido de Hernández, celebraron la noticia.
Mientras que líderes del partido Libre denunciaron una intromisión directa en la soberanía del país. El anuncio llega a pocas horas de que Honduras celebre elecciones generales. El respaldo abierto de Trump a Asfura y su advertencia de que Estados Unidos no cooperará con un eventual gobierno encabezado por la candidata oficialista Rixi Moncada profundizan la percepción de injerencia política.
Al mismo tiempo, el posible regreso a la libertad de Hernández reaviva un caso que ya había redefinido la relación entre Washington y Tegucigalpa y que convirtió al expresidente hondureño en uno de los mayores símbolos del deterioro institucional causado por el narcotráfico en Centroamérica.

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