IRÁN RECHAZA PRESIONES DE EE. UU.
La tensión entre Estados Unidos e Irán alcanza un punto crítico tras el ultimátum del presidente Donald Trump para reabrir el Estrecho de Ormuz. Mientras Washington amenaza con atacar infraestructura clave, Teherán responde con firmeza y rechaza cualquier acuerdo temporal, elevando el temor a una escalada mayor en Medio Oriente.
Trump mantiene ultimátum y minimiza posibles crímenes de guerra
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre Irán al fijar una fecha límite para que el país reabra el Estrecho de Ormuz al tránsito marítimo internacional, advirtiendo que, de no cumplirse, ordenaría ataques contra infraestructura clave como plantas eléctricas y puentes.
Las declaraciones han generado alarma internacional, especialmente porque el mandatario no descartó atacar objetivos civiles. Consultado por periodistas en la Casa Blanca, Trump aseguró que “no está en absoluto preocupado” por la posibilidad de que dichos bombardeos constituyan crímenes de guerra.
El ultimátum se produce en medio de una creciente crisis energética global. Las tensiones en el Golfo Pérsico han disparado los precios del petróleo, con el crudo Brent superando los 111 dólares por barril, más de un 50% por encima de los niveles previos al conflicto. Esta situación ha incrementado la presión interna en Estados Unidos debido al impacto en los consumidores.
Irán rechaza acuerdo y responde con firmeza a Estados Unidos

Irán respondió al ultimátum rechazando una propuesta de alto el fuego de 45 días y dejando claro que solo aceptará un acuerdo que garantice el fin definitivo del conflicto y evite futuros ataques. La postura refleja una línea dura frente a las exigencias de Washington.
“Solo aceptamos el fin de la guerra con garantías de que no seremos atacados nuevamente”, afirmó Mojtaba Ferdousi Pour, jefe de la misión diplomática iraní en El Cairo, en declaraciones a Associated Press.
En paralelo, las autoridades iraníes han intensificado su discurso interno. Funcionarios llamaron a la población, especialmente a jóvenes, estudiantes y profesionales, a formar cadenas humanas alrededor de plantas eléctricas para protegerlas ante posibles bombardeos.
Costo humano del conflicto
Más de 1,900 personas han muerto en Irán desde el inicio de la guerra, mientras que en otros países de la región también se reportan víctimas y desplazamientos masivos. Los ataques cruzados entre Irán, Israel y aliados en el Golfo continúan aumentando la tensión.
En este contexto, la respuesta de Teherán no solo desafía el ultimátum de Trump, sino que también deja claro que cualquier solución deberá ir más allá de acuerdos temporales. Con ambas partes endureciendo sus posiciones, el riesgo de una escalada mayor sigue creciendo.
Preocupación en comunidad internacional
El secretario general de la ONU, António Guterres, recordó que los ataques contra infraestructura civil están prohibidos por el derecho internacional. En la misma línea, el primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, calificó como “inaceptable” cualquier acción de este tipo y pidió evitar una mayor escalada del conflicto.
A medida que se acerca la fecha límite, continúan los esfuerzos diplomáticos para evitar una confrontación directa. Sin embargo, el tono de Washington y la falta de claridad sobre posibles objetivos militares o civiles mantienen en alerta a la comunidad internacional.

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