¿Cómo desmaquillar la piel de forma correcta? 

¿Cómo desmaquillar la piel de forma correcta? 

EL PRINCIPIO| El paso esencial para el cuidado de la piel. SEGUNDO PASO| En dos fases es más efectivo. (Fotos/EFE)  

RUTINAS FACIALES QUE SÍ FUNCIONAN 

Redacción El Comercio de Colorado 

La limpieza adecuada del rostro es, más allá de un gesto mecánico, uno de los pilares del cuidado cutáneo. En tiempos donde abundan consejos en redes sociales y tendencias virales, el desmaquillado correcto se mantiene como la base de cualquier rutina facial eficaz. No es solo una cuestión estética: de este paso depende la salud de la piel, su capacidad de regeneración y la efectividad de los productos que se aplican después. 

Lejos de tratarse de un simple trámite antes de dormir, limpiar la piel implica eliminar no solo el maquillaje visible, sino también los residuos invisibles que se acumulan a lo largo del día. Expertos en cuidado facial, como los de la firma María Galland París, destacan que este proceso permite restablecer el equilibrio natural de la piel y prepararla para recibir tratamientos posteriores.  

La piel está constantemente expuesta a factores como la contaminación, la radiación solar, el sudor y el exceso de grasa, elementos que pueden alterar su funcionamiento si no se eliminan correctamente. Una limpieza adecuada no solo purifica, también calma, estimula y protege el ecosistema cutáneo. Este ecosistema incluye el microbioma, un conjunto de microorganismos que viven en la piel y que desempeñan un papel fundamental en su defensa. 

Beneficios de la rutina de limpieza 

Cuando este equilibrio se rompe, pueden aparecer irritaciones, sensibilidad o brotes de acné. Por ello, mantener una rutina de limpieza constante contribuye a una piel más luminosa, saludable y resistente. En este contexto, la llamada doble limpieza se ha convertido en una de las prácticas más recomendadas por especialistas. Este método consiste en realizar dos pasos consecutivos. 

El primero, un producto oleoso que disuelva el maquillaje y el protector solar; y después, un limpiador acuoso que elimine el sudor, la suciedad y las partículas contaminantes. Aunque pueda parecer una tendencia reciente, responde a una lógica sencilla: diferentes tipos de residuos requieren distintos tipos de limpieza. La importancia de este proceso se acentúa durante la noche.  

Mientras dormimos, la piel activa sus mecanismos de regeneración celular, por lo que llegar a ese momento con el rostro limpio es clave para favorecer este proceso. Cuando la limpieza no es adecuada, los poros pueden obstruirse y dificultar la renovación natural, lo que puede traducirse en deshidratación, opacidad o imperfecciones. Los expertos coinciden en que una limpieza eficaz no necesariamente toma mucho tiempo.  

Piel sana a largo plazo 

Por la mañana, basta con un limpiador suave que elimine las toxinas acumuladas durante la noche y prepare la piel para el día. Este proceso puede completarse en apenas cinco minutos. Por la noche, en cambio, la rutina puede extenderse entre diez y quince minutos, incluyendo la doble limpieza y la aplicación de un tónico que ayude a equilibrar el pH. Finalmente, uno de los aspectos más importantes es adaptar la rutina a cada tipo de piel.  

No todas las pieles reaccionan igual, y factores como la edad, la sensibilidad o el entorno influyen en la elección de productos. Un diagnóstico previo puede marcar la diferencia entre una rutina efectiva y una que altere el equilibrio cutáneo. Entender la limpieza como un ritual personalizado, y no como un paso automático, es la clave para lograr una piel sana a largo plazo. 


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