(Foto/EFE)
OBLIGAN A DIVULGAR PRESENCIA DEL GAS CANCERÍGENO EN VENTAS Y ALQUILERES DE CASAS
Redacción El Comercio de Colorado
Colorado vive bajo una amenaza silenciosa que no se ve ni se huele, pero que impacta de forma directa la salud pública y el mercado inmobiliario. Nos referimos a el radón. Este gas radiactivo natural, que se filtra desde el suelo hacia los interiores de las viviendas, está presente en niveles peligrosos en una proporción alarmante de hogares del estado, según datos oficiales y estudios académicos.
De acuerdo con el Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de Colorado (CDPHE), cerca de la mitad de las viviendas del estado presentan concentraciones de radón superiores al nivel de acción recomendado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), fijado en 4 picocurios por litro (pCi/L). Esta realidad convierte a Colorado en uno de los estados con mayor riesgo por exposición residencial al gas.
El impacto en la salud es contundente
Según el CDPHE, residir de forma prolongada en una vivienda con el nivel promedio de radón en Colorado equivale, en términos de dosis de radiación, a recibir alrededor de 200 radiografías de tórax al año. La Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus advierte que el radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco y que en el estado se le atribuyen más de 500 muertes anuales por esta enfermedad.
Sin embargo, algunas estimaciones sitúan el rango entre 400 y 1.400 fallecimientos. La alta exposición no es fortuita. La EPA clasifica a los 64 condados de Colorado como “Zona 1”, la categoría de mayor potencial de radón. Expertos citados por plataformas de monitoreo ambiental como Airthings señalan que la geología del estado, con suelos ricos en uranio y formaciones que liberan gas radiactivo, favorece la acumulación de radón en interiores.
Obligación de los vendedores y dueños de casa
Estudios recopilados por Radonova, empresa que mide los niveles de radón, estiman que alrededor del 50 % de las casas de Colorado tienen niveles no saludables, frente a solo un 6 % a nivel nacional. Ante este escenario, el estado reforzó sus obligaciones legales. Desde agosto de 2023 rige la ley SB23-206, que exige la divulgación obligatoria de información sobre radón en todas las compraventas y contratos de alquiler residencial.
Según el texto legal y guías del propio CDPHE, los contratos de venta deben incluir un aviso destacado sobre los riesgos del radón, así como entregar al comprador todos los reportes disponibles de pruebas previas, concentraciones detectadas y sistemas de mitigación instalados. La normativa también obliga a adjuntar el folleto más reciente del CDPHE sobre radón en transacciones inmobiliarias.
En el caso de los alquileres, el arrendador debe proporcionar por escrito al inquilino información sobre si la vivienda ha sido evaluada, los resultados obtenidos y cualquier sistema de mitigación existente, de acuerdo con análisis legales difundidos por firmas especializadas en derecho inmobiliario en Colorado.
Mitigar los niveles del radón
Los corredores de bienes raíces juegan un papel clave. La Real Estate Commission del estado establece que los realtors deben asegurarse de que estas divulgaciones se realicen correctamente, mientras que los profesionales que instalan sistemas de mitigación deben contar con licencia estatal. Las autoridades sanitarias subrayan que un resultado elevado de radón no implica que una vivienda sea inhabitable.
Según el CDPHE, la mitigación es técnicamente viable y relativamente rutinaria mediante sistemas de despresurización del subsuelo y ventilación. En Colorado, el desafío no es evitar el tema, sino asumir que cualquier casa puede tener radón, medirlo, informarlo y gestionarlo con responsabilidad.
También te puede interesar:
Clima de Colorado dispara el eccema en bebés

otras noticias
Colorado pierde millones en salud pública por recorte federal
Mujeres alzaron la voz por su bienestar mental en Aurora
Casa Blanca lanza TrumpRx