Por El Entrometido
Ay, mi Angeliquita Vale… cómo duele escribir esto. Porque uno creció viéndola reír, cantando “Eres fea, pero sabrosa” en La fea más bella, y creyendo que el amor verdadero sí existía, sobre todo cuando ella se casó con ese galán de traje y corbata llamado Otto Padrón. Pero ya ve, la vida da vueltas más rápido que los chismes de farándula, y hoy nos amanecemos con la noticia de que Angeliquita está oficialmente divorciada.
Lo que más me dejó con el taco atorado fue enterarme de que ella se enteró de la demanda al mismo tiempo que todos nosotros. Imagínese, uno cenando con su ex, con los chamacos ahí riéndose, y de pronto ¡zas! que llega la bomba del periodista Javier Ceriani. Yo no sé usted, pero eso ni en las telenovelas de Televisa.
Catorce años juntos, dos hijos, y una historia que parecía sólida. Pero no. Otto, ejecutivo de medios, porque el señor no es cualquiera, presentó la demanda el 4 de noviembre en Los Ángeles, alegando esas frases tan frías que matan más que el olvido: “diferencias irreconciliables”. Esas palabras que se usan cuando ya no se quiere explicar lo que realmente pasó.
Ahora, no voy a ser hipócrita: se rumora que Otto ya tiene otra ilusión por ahí. Que si una colega, que si alguien del medio, que si “mejor no digo nombres”. Pero Angeliquita, como toda una Vale, ha preferido guardar la compostura y poner primero a sus hijos. “Mi prioridad es su estabilidad emocional”, dijo. Y yo le creo. Porque ella no solo heredó el talento de su madre, la novia de México, sino también su elegancia para enfrentar los golpes del destino con una sonrisa.
Me llama la atención que Otto, en su demanda, pidió que ambos se abstengan de hablar mal el uno del otro frente a los hijos. Bien por eso. Porque si algo aprendimos los que ya rondamos los 50, como su servidor, es que los pleitos de adultos no deben convertirse en cicatrices para los niños.
Y aunque muchos se preguntan si esto fue traición, descuido o destino, yo prefiero verlo como el final de un capítulo y el inicio de otro. Angeliquita cumple 50 años esta semana, y más que una tragedia, esto puede ser su renacimiento. Tal vez era hora de soltar, de volver a reír sin libreto, sin productor, sin director.
Desde Aguascalientes te mando un abrazo, Angeliquita. Uno sincero, de esos que no necesitan edición ni filtro. Y si algún día decides contar tu versión completa, aquí estaré con mi cafecito listo… porque el amor, como los ratings, a veces sube y a veces cae. Pero lo importante es seguir en pantalla.

otras noticias
Fátima hace pasarela… pero hacia la salida
Wicked 2 conmueve y sacude cines del mundo
El Miss Universo sigue en llamas