SEQUIA HA REDUCIDO SU ACCESO A ALIMENTOS
BRITTANY PETERSON and MEAD GRUVER Associated Press
Patrick Sullivan estaba seguro de que se trataba de un “vecino loco” tocando la bocina de un auto sin parar mientras él estaba levantado alimentando a su hijo lactante a las 3 a.m. una noche de este verano. Efectivamente era un vecino, pero no uno humano. Un oso negro había abierto la puerta de una camioneta SUV Toyota y se había quedado atrapado dentro del vehículo en Gold Hill, Colorado, al noroeste de Denver.
En uno de los cientos de ejemplos de osos metiéndose en más problemas de lo habitual en las secas Montañas Rocosas este verano, el animal no dejaba de golpear la bocina mientras destrozaba el interior del Toyota en un intento desesperado por escapar. “Está en pérdida total. No se puede conducir”, dijo Sullivan sobre el auto.
Millones de personas viven en el hábitat de los osos o cerca de él a lo largo de las Rocosas, donde la sequía generalizada ha reducido las reservas de nueces, bayas y plantas de las que se alimentan estos animales. Eso está provocando que se desplacen a lo largo y ancho en busca de comida.
El cuñado de Sullivan finalmente liberó al oso atrapado en el Toyota. Sin embargo, estos encuentros pueden ser mortales para los animales. Uno que quedó atrapado recientemente en un auto en Colorado Springs murió debido al calor, y los funcionarios de vida silvestre han tenido que sacrificar a docenas de otros que podían representar un peligro para la gente.
Osos hambrientos en movimiento
Los funcionarios de Colorado reportan el doble de avistamientos de osos y conflictos con humanos este año en comparación con el promedio, incluyendo osos deambulando por lugares donde normalmente no se les encuentra. Los administradores de vida silvestre en Nuevo México y Utah reportan números récord de osos hambrientos que han perdido su cautela natural para irrumpir en viviendas, vehículos y campamentos.
Un oso negro encaramado en un árbol en el centro de Denver fue tranquilizado y reubicado recientemente. En la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins, se tuvo que capturar y liberar a un oso en otro lugar durante la mudanza del semestre de otoño. En Utah, las autoridades trasladaron a cuatro osos del pueblo de Moab, donde se habían estado dándose un festín en los huertos.
“Los osos no necesariamente se están comportando de manera diferente, pero definitivamente están aumentando su actividad en los lugares donde buscan alimento”, explicó Travis Sauder, oficial estatal de vida silvestre en el sureste de Colorado.
Los osos negros suelen mantenerse en las montañas y colinas de Colorado. Este año, se les ha avistado en las llanuras a más de una hora de viaje en auto al este de Colorado Springs.
“Cuando se alejan tanto hacia el este, simplemente hay cero fuentes de alimento natural que estarían buscando, como robles o cerezos silvestres”, señaló Sauder.
“Oso alimentado, oso muerto”
Hay muchas tentaciones para los osos hambrientos alrededor de las casas: comida para mascotas en garajes abiertos, comederos para pájaros y trampas de grasa debajo de las parrillas para asar. Y luego está la basura en contenedores sin asegurar, que es por mucho el mayor atractivo detrás del aumento en la actividad de los osos este año, según datos de Parques y Vida Silvestre de Colorado.
Muchos osos que visitan áreas pobladas son tranquilizados y trasladados fuera de la ciudad. Sin embargo, si comienzan a asociar la comida con las personas, pueden ser sacrificados.
“Oso alimentado, oso muerto” es el mantra de los funcionarios de vida silvestre. Instan a la población a guardar cualquier cosa que un oso pueda siquiera pensar en comer.
Por lo general, los osos negros evitan a las personas y son menos peligrosos que los osos grizzly, de mayor tamaño, que habitan en el norte de las Rocosas. Los encuentros de osos negros con personas son con mucha más frecuencia destructivos que violentos.
Sin embargo, los osos negros pueden ser agresivos con los humanos: en junio, un oso negro siguió, atacó y rasguñó a un excursionista en Golden, Colorado.
Colorado ha registrado al menos cuatro ataques más, incluido el de un oso afuera de un edificio de apartamentos cerca de Vail que rasguñó a un hombre el 17 de agosto cuando salía de una lavandería.
Cinco días después, un oso tacleó y mordió a un pescador en las montañas al suroeste de Denver. El joven oso fue rastreado y sacrificado.
El 20 de agosto, en la Nación Navajo en el noroeste de Nuevo México, un oso negro atacó a un hombre que falleció posteriormente. La policía le disparó e hirió al oso, el cual huyó, pero más tarde fue localizado y sacrificado.
Un invierno seco que persiste hasta el verano
En Utah, más de tres docenas de osos han sido sacrificados este año. Esto representa más que en los últimos tres años combinados, según la División de Recursos de Vida Silvestre de Utah.
La cifra de ejemplares sacrificados por funcionarios de vida silvestre y propietarios autorizados en Nuevo México asciende ya a 187, la cantidad más alta desde 2011.
A lo largo de la cuenca alta del río Colorado, que abarca Wyoming, Colorado, Utah y Nuevo México, el manto de nieve de este año fue el peor del que se tenga registro. Los científicos afirman que el calentamiento global causado por el ser humano hizo que esto fuera mucho más probable.
“Los conflictos entre humanos y animales en el contexto del cambio climático aún no se han investigado por completo. Todavía estamos empezando a descifrar qué significa esto para nosotros y qué significa para todas las especies con las que compartimos el ecosistema”, indicó Samantha Miller, activista principal sobre carnívoros del Centro para la Diversidad Biológica.
Si a esto se suman vastas áreas de hábitat de osos devoradas por incendios forestales récord, se obtiene una fórmula propicia para los problemas.
No siempre es un final desdichado para los osos o la gente
Ciertas historias sobre problemas con osos resultan conmovedoras, como la de unos oseznos huérfanos que fueron liberados con éxito en la naturaleza tras pasar un tiempo en un centro de rescate, donde aprendieron a valerse por sí mismos sin recurrir a la hurgación.
“Hemos tenido que rescatar a muchos oseznos de los árboles, incluso subiéndonos a escaleras bastante inestables para bajar a un osezno que está durmiendo en un árbol”, relató Sauder.
Mientras trabajaba en una terraza en Steamboat Springs, Colorado, este verano, Andy Kerrigan encontró a un osezno que se había metido a su camioneta por una ventana. Golpeó la camioneta para espantarlo.
“Pero había encontrado mi almuerzo en el asiento. Y era como si dijera: ‘No me voy a ir a ninguna parte’”, contó Kerrigan, quien finalmente lo ahuyentó con un trozo de moldura de madera.
En Gold Hill, el cuñado de Sullivan resolvió el problema del oso en el Toyota tirando de una cuerda atada a la manija de la puerta. El oso salió disparado hacia el bosque a través de la puerta abierta.
“Básicamente, solo estaba sentado allí esperando a que alguien lo ayudara”, concluyó Sullivan. “Así que me alegra que hayamos podido hacer eso por él”.

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