TRAS MESES DE DEBATE SOBRE SU GESTIÓN

Associated Press

El presidente Donald Trump anunció el jueves que Pam Bondi deja el cargo como fiscal general, poniendo fin a un controvertido periodo de una aliada que transformó la cultura de independencia del Departamento de Justicia frente a la Casa Blanca, supervisó despidos masivos de empleados de carrera y promovió agresivamente investigaciones contra los supuestos enemigos del presidente republicano.

El anuncio se produce tras meses de escrutinio sobre el manejo del Departamento de Justicia de los archivos relacionados con la investigación de tráfico sexual de Jeffrey Epstein, lo que convirtió a Bondi en blanco de críticas de sectores conservadores, incluso pese a su estrecha relación con Trump. También tuvo dificultades para cumplir con las exigencias de Trump de procesar a sus rivales políticos, con múltiples investigaciones rechazadas por jueces o grandes jurados.

La exfiscal general de Florida asumió el cargo el año pasado prometiendo no politizar el Departamento de Justicia, pero rápidamente inició investigaciones contra adversarios de Trump, lo que desató críticas de que la agencia estaba siendo utilizada como una herramienta de represalia para avanzar la agenda política y personal del presidente. Bondi encabezó un periodo de intensa turbulencia en el departamento,

Durante su gestión fueron despedidos de fiscales de carrera considerados insuficientemente leales a Trump y la renuncia de cientos de otros empleados. Su salida continúa una tendencia de inestabilidad en el Departamento de Justicia que ha marcado la presidencia de Trump, ya que varios fiscales generales en sus dos mandatos han sido desplazados o han renunciado al no cumplir o no poder cumplir con sus exigencias.

Bondi rechazó las acusaciones de haber politizado el Departamento de Justicia y afirmó que su misión era restaurar la credibilidad de la institución tras lo que calificó como excesos de la administración demócrata de Joe Biden, que impulsó dos casos penales federales contra Trump. Sus defensores sostienen que buscó reorientar el departamento para combatir mejor la inmigración ilegal y el crimen violento, además de introducir cambios necesarios en una agencia que, según ellos, atacaba injustamente a los conservadores.

Abrazar, apoyar y proteger al presidente

Sin embargo, su respaldo público al presidente marcó una clara diferencia con sus predecesores, quienes generalmente mantenían distancia de la Casa Blanca para preservar la imparcialidad de investigaciones y procesos judiciales. Bondi se posicionó como una firme defensora de Trump, elogiándolo y defendiéndolo en audiencias del Congreso e incluso colocando un cartel con su imagen en la sede del Departamento de Justicia.

Pidió poner fin a la “instrumentalización” de las fuerzas del orden que, según ella, ocurrió durante la administración Biden, aunque el fiscal general Merrick Garland y el fiscal especial Jack Smith han sostenido que actuaron basándose en los hechos, la evidencia y la ley. Sus críticos, en cambio, argumentaron que fue ella quien politizó la agencia para servir a los intereses del presidente.

“Ha convertido el Departamento de Justicia del pueblo en un instrumento de venganza de Trump”, dijo el congresista demócrata Jamie Raskin durante una audiencia en febrero. Bondi ofreció una actuación combativa, pero con pocas respuestas sustanciales, respondiendo con ataques a legisladores demócratas, elogiando el desempeño del mercado bursátil y alineándose abiertamente con Trump, a quien describió como víctima de investigaciones e intentos de destitución previos.

Incluso algunos republicanos comenzaron a cuestionarla. El mes pasado, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, liderado por republicanos, emitió una citación para que declarara sobre los archivos de Epstein. Bajo su liderazgo, el Departamento de Justicia abrió investigaciones contra varios adversarios de Trump, entre ellos el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell; la fiscal general de Nueva York, Letitia James; el exdirector del FBI, James Comey; y el exdirector de la CIA, John Brennan.

Sin embargo, algunos de estos casos fueron desestimados por jueces al determinar que el fiscal encargado había sido designado de manera ilegal. Trump elogió públicamente a Bondi en repetidas ocasiones, aunque también mostró impaciencia con su desempeño. En una publicación en redes sociales el año pasado, le exigió actuar con rapidez para procesar a sus rivales, advirtiendo: “No podemos retrasarnos más, está afectando nuestra reputación y credibilidad”.

Bondi supervisó la salida de miles de empleados de carrera, ya sea por despidos o renuncias, incluidos fiscales que procesaron los ataques al Capitolio del 6 de enero de 2021, así como expertos en medio ambiente, derechos civiles, ética y antiterrorismo.

Errores con los archivos de Epstein

También enfrentó dificultades por su manejo de los archivos de Epstein, lo que generó críticas entre conservadores que esperaban revelaciones impactantes. Ella misma alimentó teorías al sugerir en una entrevista de 2025 que existía una “lista de clientes” de Epstein en su escritorio, algo que luego el departamento reconoció que no existía.

Fue objeto de burlas tras entregar carpetas con documentos del caso a influencers conservadores en la Casa Blanca, que luego se supo no contenían información nueva. Y, pese a promesas de publicar más archivos, el Departamento de Justicia anunció en julio que no se divulgaría más información, lo que llevó al Congreso a aprobar una ley para obligar a la agencia a hacerlo.

Estos errores provocaron críticas incluso dentro de la Casa Blanca. La jefa de gabinete Susie Wiles afirmó que la fiscal general “falló por completo”.

Aunque el departamento publicó millones de páginas, las críticas continuaron, y un comité de la Cámara, con apoyo bipartidista, citó a Bondi para que respondiera bajo juramento.

Bondi, quien defendió a Trump en su primer juicio político, fue la segunda opción del presidente para liderar el Departamento de Justicia, tras la retirada del excongresista Matt Gaetz en medio de acusaciones de tráfico sexual.