INFORMALES PERJUDICAN A FOOD TRUCKS LEGALES
Redacción El Comercio de Colorado
Click here to read the English version
La denuncia de Uriel Terrero, dueño de un food truck que opera legalmente en Denver, vuelve a poner sobre la mesa un problema que comerciantes formales y organizaciones comunitarias vienen señalando desde mediados de 2025. Se trata de la proliferación de ventas informales de comida en espacios públicos, especialmente durante eventos culturales y deportivos, sin que la ciudad logre contener la situación.
Terrero relata que cada fin de semana la situación se repite. “Fuimos al juego de los Broncos, estuvimos afuera con permiso, con todo y licencia. Y llegaron como diez personas que venden hotdogs y unas cinco que se pusieron a vender burritos. Se pusieron enfrente de nosotros”, explicó. Según su testimonio, estos vendedores operan sin ningún tipo de autorización, lo que genera una competencia directa y desleal con quienes sí cumplen las reglas.
Impacto económico inmediato
“Esos vendedores no tienen permisos, ni licencias ni nada y nos quitan muchos clientes. Nos afecta eso”, afirmó Uriel. A diferencia de los puestos improvisados, los food trucks formales deben cumplir un proceso largo y costoso. Pasar inspecciones del Departamento de Salud. Revisiones de los bomberos. Permisos de operación. Licencias comerciales y pagos periódicos a la ciudad. “Como negocio nos está afectando porque perdemos ventas”, insistió.
La queja no es nueva. Uriel asegura que ha reportado la situación en repetidas ocasiones. “Yo me pregunto ¿qué es lo que está haciendo Denver para deshacerse de ese problema? Ellos dicen que están trabajando en eso y que nomás haga reclamo. Es todo”, relató. El problema, añade, es que los reportes no se atienden con rapidez. “No importa tantas veces que lo denuncien, los procesan los reportes no llegan rápido. Es muy tardado”.
Son rigurosos con los negocios formales
Este vacío en la respuesta oficial contrasta con el rigor que la ciudad aplica a los negocios formales. Mientras los food trucks legales son fiscalizados de manera estricta, los vendedores informales se instalan en esquinas, obstruyen el tráfico, operan cerca de cruces peatonales y cocinan sin ningún control sanitario visible. El riesgo no es solo económico, sino también de salubridad y seguridad pública.
A este escenario se suma otra preocupación de fondo. Se trata de posibles casos de explotación laboral. Denuncias previas señalan que uno o dos dueños controlan varios “comales” y emplean a personas, muchas de ellas migrantes, que son quienes dan la cara y asumen los riesgos ante cualquier intervención de las autoridades. La pregunta clave sigue sin respuesta clara: ¿quién es responsable de hacer cumplir las ordenanzas municipales?
Y surgen otras preguntas. ¿Qué tiene que decir sobre este problema el departamento de Salud, la policía, el departamento de licencias y permisos, o todos a la vez? Mientras la responsabilidad parece diluirse entre agencias, los comerciantes que pagan y cumplen ven cómo su inversión queda en desventaja frente a la informalidad.
Juego de los Denver Broncos del sábado 17
Este sábado, con un nuevo juego de los Broncos, Uriel volverá a instalar su food truck con todos sus permisos al día. La duda persiste: ¿estarán las autoridades de Denver protegiendo a los negocios formales y combatiendo la venta informal? Por ahora, los testimonios como el suyo apuntan a que hay un problema reconocido, denunciado y documentado, pero todavía sin una respuesta efectiva. Denver tiene trabajo pendiente.
También te puede interesar:
¿Llamar al 911 o arriesgarse a perder al bebé?
¿Qué es el envejecimiento digital?
Resolución ignorada del nuevo año

otras noticias
Supremo evalúa eliminar protecciones a migrantes haitianos y sirios
Jones se declara culpable en caso de apuestas deportivas
Superhéroes alegraron a niños en Denver Health