Viudo acusa a congresista por Texas de abuso de poder

EN ROMANCE CON SU EMPLEADA QUE SE SUICIDIÓ

Redacción Agencia Efe

El caso que ya había sacudido la política texana por la muerte de Regina Santos-Avilés vuelve al centro del debate público, esta vez por las acusaciones directas de su esposo, Adrián Avilés. El viudo señala al congresista republicano por Texas Tony Gonzales de haber abusado de su poder durante la relación extramarital que ambos mantuvieron en 2024.

Santos-Avilés, de 35 años, dirigía la oficina regional de Uvalde para Gonzales y era considerada una pieza clave en la estructura del distrito. Su fallecimiento en septiembre del año pasado fue determinado como suicidio por la Oficina del Médico Forense del Condado de Bexar, que concluyó que se trató de una auto inmolación.

La relación entre la asesora y el legislador salió a la luz tras filtraciones de un extrabajador del equipo del congresista. Ambos estaban casados con otras personas. Lo nuevo en el caso son las declaraciones del viudo, quien en entrevista con el diario San Antonio Express-News aseguró que Gonzales “abusó de su poder”.

Trato después de descubrirse el romance

Según Avilés, Gonzales como representante ante el Congreso, debía haberse exigido un estándar más alto de conducta. Avilés relató que cuando él descubrió el romance y comunicó que lo haría público, la dinámica laboral de su esposa cambió drásticamente. De acuerdo con su testimonio, Santos-Avilés fue marginada y se cortó la comunicación con ella.

Avilés indica que le otorgaron un mes libre, lo que él interpreta como un intento de empujarla a renunciar. El viudo describió a su fallecida esposa como una funcionaria comprometida, responsable de 11 de los 23 condados del distrito congresional que representa Gonzales, y sostiene que la presión profesional y personal agravó su estado emocional tras la ruptura.

El contexto político añade tensión al caso

Gonzales busca la reelección en las primarias republicanas del 3 de marzo y cuenta con el respaldo público del presidente Donald Trump. Su rival interno, Brandon Herrera, ha pedido abiertamente su renuncia, calificando el comportamiento del legislador como inaceptable para un miembro del Congreso.

Hasta ahora, Gonzales ha negado las acusaciones y no ha reconocido abuso de poder. Tampoco el liderazgo republicano en la Cámara de Representantes se ha pronunciado públicamente sobre el tema, en un momento en que el partido mantiene una mayoría estrecha frente a los demócratas.

¿Hay un problema ético en esta relación?

Más allá del aspecto personal, el caso plantea interrogantes éticos y legales sobre relaciones entre supervisores y subordinados en oficinas públicas. Aunque una relación consensuada no constituye por sí misma un delito, expertos en ética gubernamental advierten que puede convertirse en abuso de poder si existe desequilibrio jerárquico, presión laboral o represalias posteriores.

La pregunta de si Gonzales debe renunciar se mueve en el terreno político más que judicial. Hasta el momento no se ha anunciado ninguna investigación formal por parte del Comité de Ética de la Cámara, pero las declaraciones del viudo podrían aumentar la presión pública y partidaria. En un año electoral, el impacto podría medirse también en las urnas.

El caso reabre el debate sobre responsabilidad, liderazgo y transparencia en el Congreso, mientras la familia de Santos-Avilés insiste en que su versión de los hechos debe ser escuchada y considerada dentro de una discusión más amplia sobre poder, relaciones laborales y consecuencias humanas.

Representante responde a las denuncias

Gonzales negó públicamente haber mantenido una relación amorosa o conducta impropia con su exasistente y aseguró que es víctima de un intento de “chantaje” o “extorsión política”. En comunicados y publicaciones en redes sociales, sostuvo que las denuncias forman parte de una campaña para perjudicar su reelección y afirmó que el abogado del viudo le habría exigido dinero o concesiones políticas a cambio de no hacer públicas las acusaciones.

Por su parte, el abogado del viudo, Bobby Barrera, rechazó de forma tajante esa versión y calificó de “ridícula” la acusación de extorsión. Barrera sostiene que su cliente solo busca que se asuman responsabilidades por el impacto que, a su juicio, tuvo la conducta del congresista en la vida y la muerte de Regina, y asegura que existen mensajes y testimonios de exasesores que respaldan que sí hubo una relación y que, tras hacerse pública, ella fue marginada.

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