AÑO NUEVO SIN TREGUA EN LA GUERRA
Redacción El Comercio de Colorado
Ucrania entró en 2026 sin señales de rendición y bajo una nueva ola de ataques rusos con drones y misiles que golpearon infraestructura crítica y zonas civiles durante Nochevieja y el primer día del año. Lejos de una pausa por las festividades, la guerra mostró una escalada tecnológica y simbólica, con ofensivas aéreas, acusaciones de crímenes de guerra y un clima de profundo escepticismo sobre cualquier acuerdo de paz.
Mientras una nevada cubría de blanco la ciudad occidental de Leópolis, donde pequeños grupos intentaban conservar algo del espíritu de Año Nuevo, el sonido dominante no fue el de los fuegos artificiales, sino el zumbido de más de 200 drones rusos de largo alcance lanzados contra regiones como Kiev, Odesa y Volinia. Los ataques provocaron nuevos apagones masivos y afectaron tramos clave de la red eléctrica, ya debilitada tras meses de bombardeos.
Ni rendición ni cession de territorios
En su mensaje de Año Nuevo, el presidente Volodímir Zelenski reiteró que Ucrania está dispuesta a buscar la paz, pero no a costa de la rendición ni de la cesión de territorios. Sus palabras contrastaron con la realidad sobre el terreno, donde miles de soldados pasaron la medianoche en posiciones de combate, sin posibilidad de rotación ni evacuación debido a la intensidad de los ataques.
En el frente oriental, familiares de militares describen una presión constante de drones, asaltos de infantería y el uso de granadas con gas irritante por parte de las fuerzas rusas. “Cada minuto intentan matarlos”, relató desde Járkov una madre cuyo hijo lleva más de 100 días combatiendo sin descanso. Paralelamente, Kiev reivindicó un ataque con drones contra la refinería de petróleo de Ilski, en la región rusa de Krasnodar, a unos 400 kilómetros del territorio ucraniano.
Desinformación rusa
Según el Estado Mayor ucraniano, el impacto provocó un incendio y forma parte de una estrategia para debilitar el potencial económico y militar ruso. También se reportaron ataques contra almacenes de drones Shahed y Geran en la región ocupada de Donetsk. Desde Moscú, las autoridades acusaron a Ucrania de un ataque con drones contra un hotel en la localidad de Jorli, en la región de Jersón ocupada por Rusia, que habría causado 24 muertos, incluidos civiles.
Kiev no confirmó esa versión, mientras figuras del Kremlin utilizaron un lenguaje duro, comparando el ataque con crímenes nazis y culpando a Occidente de las muertes. La guerra informativa también tuvo su espacio. La inteligencia ucraniana reveló que la supuesta muerte de Denis Kapustin, líder de un grupo de voluntarios rusos que combate junto a Ucrania, fue un montaje diseñado para frustrar un plan de asesinato financiado por servicios rusos.
Opinión de los ucranianos
Con un aumento del 27 % en las víctimas civiles durante 2025, según datos de la ONU, y con ciudades como Odesa sufriendo electricidad solo por pocas horas al día, muchos ucranianos ven los ataques como un intento deliberado de quebrar la moral de la población. Sin embargo, encuestas recientes muestran que una amplia mayoría rechaza ceder territorios como el Donbás, incluso ante la presión militar y diplomática.

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