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(Foto/El Comercio de Colorado)
ADMINISTRACIÓN TRUMP BUSCABA SUSPENDER TERAPIA HORMONAL
Lindsay Whitehurst/ Associated Press
La Corte Suprema ha rechazado una apelación de la administración Trump que buscaba aplicar de inmediato restricciones a la atención médica para personas transgénero en prisión. La decisión mantiene vigentes las órdenes de tribunales inferiores que exigen a los funcionarios penitenciarios continuar brindando tratamientos como la terapia hormonal. La administración había pedido aplicar por ahora una política que suspende las cirugías, las hormonas y las adaptaciones sociales. Esta fue adoptada tras una orden ejecutiva del presidente Donald Trump. Los abogados de los reclusos transgénero afirmaron que la política violaba sus derechos y constituía un castigo cruel e inusual. La administración Trump argumentó que los tratamientos planteaban preocupaciones de seguridad y «ya no podían justificarse».
La Corte Suprema se negó el miércoles a permitir que la administración Trump aplique de inmediato nuevas restricciones médicas para las personas transgénero en prisión. La decisión mantiene en pie el bloqueo impuesto por un tribunal inferior a dicha política. Esta se adoptó tras una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, un republicano que ha tomado varias medidas para dar marcha atrás a los derechos de las personas transgénero durante su segundo mandato.
La breve orden no detalló sus razonamientos jurídicos. Los jueces Samuel Alito y Clarence Thomas habrían permitido que la política se aplicara mientras la demanda se resolvía en los tribunales inferiores. La Corte Suprema ha permitido anteriormente que otras políticas para personas transgénero salgan adelante por el momento, incluidas las restricciones al servicio militar y a los marcadores de sexo en los pasaportes.
La orden de Trump pedía a la Oficina de Prisiones que revisara sus políticas de atención médica para que no se destinen fondos federales «con el fin de adaptar la apariencia de un recluso a la del sexo opuesto». La nueva política suspendería las cirugías, reduciría progresivamente las hormonas y pondría fin a las adaptaciones sociales como el maquillaje y las pelucas. Las prisiones seguirían ofreciendo servicios de salud mental.
Los abogados de los reclusos transgénero impugnaron la política ante los tribunales y el juez de distrito de EE. UU. Royce Lamberth ordenó que continuaran los tratamientos. Lamberth, nominado para el cargo por el presidente republicano Ronald Reagan, señaló que la disforia de género sin tratar puede causar efectos secundarios graves como depresión, ansiedad e ideas suicidas. La administración Trump apeló, argumentando que los tratamientos planteaban preocupaciones de seguridad y «ya no podían justificarse».
Un panel dividido de la corte de apelaciones mantuvo la orden en vigor
Alrededor de 600 reclusos recibían terapia hormonal en 2025, indicó la agencia en expedientes judiciales. Retirar la atención médica tendría efectos significativos en sus cuerpos y en su salud mental, señalaron sus abogados. El gobierno no ha presentado pruebas detalladas de problemas de seguridad vinculados a la terapia hormonal para reclusos transgénero a lo largo de los 30 años en que se ha brindado, escribieron. La Corte Suprema, de mayoría conservadora, ha respaldado anteriormente leyes estatales que prohíben ciertos tratamientos médicos para jóvenes transgénero y que restringen la participación de atletas transgénero en deportes femeninos.

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