REGRESO A CLASE
Cheyanne Mumphrey/ Associated Press
Las reuniones de padres y profesores pueden resultar apresuradas y tensas para todos los involucrados. Los encuentros suelen durar entre 15 y 20 minutos, lo que deja poco tiempo para las preguntas de los padres después de que el docente repasa el progreso académico del niño. Para aprovechar al máximo su reunión, los expertos sugieren comunicarse a principios de año con el profesor de su hijo, en lugar de esperar hasta la reunión oficial.
Los padres que asistan a una conferencia deben hacer solo unas cuantas preguntas bien pensadas y salir con un plan claro sobre los siguientes pasos. Y no tenga miedo de programar otra reunión más adelante en el año, incluso si su escuela no tiene una en calendario. O bien, puede continuar la conversación en línea.
Las reuniones de padres y profesores pueden evocar una escena familiar: adultos apretujados en sillas de tamaño infantil, escuchando a los profesores repasar una lista de los logros y dificultades de los estudiantes. Para muchas familias, también pueden significar frustración. Las reuniones escolares de hoy en día duran a veces entre 15 y 20 minutos, con muy poco tiempo para que los padres hagan sus propias preguntas.
Puede que los adultos lleguen con sus propios prejuicios o traumas sobre su época escolar, o bien temerosos de ser juzgados o preocupados por lo que un profesor pueda decir sobre su hijo. Para los docentes, estas reuniones pueden representar la presión de dar un panorama rápido del progreso del alumno, sabiendo que la próxima oportunidad para comunicarse será dentro de varios meses, si es que la hay.
El encuentro puede ser breve, pero puede marcar el tono de la relación y el trabajo en conjunto entre la familia y el profesor. Padres, docentes y administradores escolares ofrecen estos consejos para que la reunión sea productiva y ayude a construir un vínculo más fuerte entre el hogar y la escuela.
Comuníquese desde temprano y descubra qué funciona mejor
Las escuelas suelen ofrecer varias oportunidades tempranas para que los padres y los profesores se conecten, desde eventos para conocer al maestro y noches de regreso a clases hasta jornadas de puertas abiertas. Para cuando las reuniones oficiales están en el calendario, los padres y los profesores ya deberían estar en comunicación.
Sin embargo, a veces puede tomar semanas, o incluso meses, recibir noticias del profesor de su hijo, quien debe establecer relaciones con docenas de familias. No espere, aconsejan tanto padres como docentes. Tome la iniciativa y póngase en contacto usted mismo.
“¿Quiere preparar a su hijo para el éxito? Es un sí o un no. Y si es un sí, entonces tiene que estar muy involucrado”, expresó Bell White, una madre de dos hijos en Houston. Cuando su hijo Lennox, ahora de 8 años, estaba en el preescolar, cuatro profesores distintos pasaron por el aula durante el año escolar.
White aprendió rápidamente lo importante que era mantenerse involucrada con la escuela. Desde entonces, se presenta ante cada uno de los profesores de su hijo a la primera oportunidad, incluso si es de forma virtual. Les explica cómo prefiere comunicarse —ya sea por correo electrónico, teléfono o mediante una aplicación escolar— y cuándo es más fácil localizarla.
La tecnología puede facilitar que los padres con varios hijos o con agendas apretadas se mantengan conectados, y que los profesores envíen mensajes rápidos o recordatorios. Pero como las escuelas utilizan múltiples plataformas, algunos padres señalan que resulta útil establecer un canal preferido de comunicación.
A principios de la relación, los padres y los docentes deben enfocarse en generar confianza, señaló J.B. Robinson, psicólogo clínico y decano de estudiantes en National University en San Diego. Las interacciones positivas son como depositar dinero en un banco de relaciones del que se puede retirar fondos cuando surgen problemas, explicó.
Para los padres, eso puede significar mostrar interés en el aula de clases y reconocer el esfuerzo que implica crear un entorno de aprendizaje positivo. De manera similar, los profesores pueden comenzar con preguntas sobre el niño a nivel individual, en lugar de pasar de inmediato a las expectativas del salón o al rendimiento académico.
Cualquiera que sea la naturaleza de su primera comunicación con el profesor, intente no preocuparse por pensar que lo está molestando. El crecimiento de su hijo es la prioridad, y comunicarse con usted es parte del trabajo del docente.
Haga que el tiempo rinda
Las reuniones de padres y profesores están diseñadas para abordar el progreso académico y social de los estudiantes, identificar inquietudes y discutir lo que sigue, pero es posible que no haya tiempo para cubrir todo lo que los padres o profesores quisieran tratar.
“Tanto el profesor como el padre deben entrar con expectativas realistas sobre lo que realmente se puede lograr en una sola reunión y verla más como el punto de partida de una conversación”, indicó Robinson, el psicólogo. Estas reuniones también pueden ser propensas a la tensión.
Los profesores pueden tener docenas de reuniones seguidas, mientras que los padres pueden llegar con preguntas acumuladas de semanas, todas aparentemente válidas. Dependiendo de la escuela y del grado del alumno, algunos profesores siguen un orden del día fijo, con presentaciones, folletos o listas de temas a cubrir.
Emily Henderson, quien enseña primer y segundo grado en la escuela chárter BASIS en Flagstaff, Arizona, señala que sus conversaciones son en su mayoría individualizadas, enfocándose algunas más en lo académico y otras en las necesidades socioemocionales.
“Utilizamos las reuniones de padres y profesores para hablar verdaderamente sobre las fortalezas y las debilidades de los estudiantes, y luego idear un plan juntos para abordar esas preocupaciones o necesidades”, explicó Henderson. Dadas las limitaciones de tiempo, los padres deben asistir con solo unas cuantas preguntas bien pensadas, recomiendan los profesores.
Pero recuerde que este es solo un punto de partida. Es totalmente razonable programar otra reunión más adelante en el año, incluso si la escuela no tiene una agendada. O bien, puede continuar la conversación en línea o por teléfono.
Qué hacer si su hijo está presente
Algunas escuelas recomiendan que los estudiantes participen en la reunión y, en otros casos, puede que los padres quieran llevarlos o necesiten hacerlo si no tienen con quién dejarlos. Para los estudiantes más jóvenes, los profesores recomiendan preguntar con anticipación si deberían asistir, si existe esa opción.
Si planea llevar al estudiante o a hermanos más pequeños, avísele al docente con tiempo para que pueda preparar una reunión más dinámica o disponer de algunas distracciones. Si hay niños pequeños presentes, corresponde a los administradores y profesores integrarlos y hablarles directamente a ellos, señaló Kellie Hintze, directora de la escuela BASIS Flagstaff.
“Cuando tengo a estudiantes más jóvenes en una reunión, solemos tener una mini reunión con el estudiante y el padre”, dijo. “Luego podemos profundizar un poco más o tener esas conversaciones más largas y detalladas en las que el estudiante no querría participar o no podría mantenerse concentrado”.
Los estudiantes mayores tienen mayor autonomía sobre su aprendizaje y están en mejor posición para contribuir a las discusiones sobre su progreso, desafíos y posibles pasos a seguir, señalan los expertos.
“Les hacemos un flaco favor a los estudiantes cuando no les enseñamos a defenderse por sí mismos o cuando no les enseñamos esas habilidades de comunicación para sostener conversaciones difíciles cuando sea necesario”, afirmó Kendrick Friendly, subdirector de una escuela secundaria en las Escuelas Públicas de Denver. “Este es un espacio seguro para que se den esas conversaciones”.
Preguntas a considerar
Los padres no necesitan llegar con una larga lista de interrogantes. Unas cuantas preguntas clave pueden ayudar a aclarar lo que el docente considera un éxito, lo que observa en el aula, la ayuda disponible y cómo mantenerse en contacto durante todo el año escolar.
Considere preguntar:
- ¿Cómo prefiere comunicarse con los padres y con qué frecuencia deberíamos estar en contacto?
- ¿Cómo se ve el éxito para mi hijo este año?
- ¿Cómo identifica cuando un estudiante se está atrasando y con quién debo hablar para obtener apoyo adicional?
- ¿Qué está notando en mi hijo que tal vez yo no vea en casa?
Salga de la reunión con un plan
Las reuniones de padres y profesores no resuelven todas las inquietudes, pero sí deberían servir para definir los siguientes pasos, ya sea fijar un seguimiento periódico, aplicar estrategias para mejorar la conducta o recurrir a recursos adicionales, como tutores, educación especializada o actividades extracurriculares.
Antes de retirarse, asegúrese de que todos tengan claro qué sucederá a continuación, quién es el responsable de llevarlo a cabo y cuándo volverán a ponerse en contacto. No tenga temor de solicitar otra reunión más adelante en el año escolar. Recuerde: el crecimiento de su hijo es la prioridad, y se necesitará del esfuerzo de todos los presentes en la sala para alcanzarlo.

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