Muere Kevin González horas después de reencontrarse con sus padres

JOVEN CON CÁNCER TERMINAL ESTABA EN DURANGO, MÉXICO

Redacción El Comercio de Colorado

Kevin González, el joven de 18 años nacido en Chicago que conmovió al país por su lucha contra el cáncer terminal y por su desesperado deseo de volver a abrazar a sus padres, murió pocas horas después de reencontrarse con ellos en Durango, México. La historia de Kevin había generado atención nacional en los últimos días debido a que sus padres permanecían detenidos por autoridades migratorias en Arizona mientras él enfrentaba la etapa final de un cáncer de colon en estadio 4 que se había extendido al estómago y los pulmones.

Los médicos ya habían informado a la familia que no existían opciones de tratamiento. Kevin, ciudadano estadounidense e hijo de migrantes mexicanos, había pedido públicamente que sus padres fueran liberados para poder verlos “aunque fuera por última vez”. Sus palabras se difundieron rápidamente mientras organizaciones, activistas, abogados migratorios y funcionarios consulares presionaban para lograr una solución humanitaria. Los padres de Kevin habían sido deportados años atrás y recientemente intentaron regresar a México.

Deportación express

Al intentar cruzar la frontera fueron detenidos por ICE en Arizona. Según autoridades federales, habían solicitado visas de visitante que fueron rechazadas debido a antecedentes migratorios previos. La presión pública y la intervención del consulado mexicano y legisladores permitieron que un juez federal autorizara una deportación acelerada para que pudieran viajar a México y reencontrarse con Kevin. El esperado abrazo finalmente ocurrió en Durango. Sin embargo, horas después del reencuentro, Kevin falleció rodeado de su familia.

Durante sus últimos días, Kevin permanecía bajo cuidados paliativos en casa de su abuela. Su condición se había deteriorado rápidamente; ya no podía comer ni beber agua y apenas podía hablar. El caso reavivó el debate nacional sobre las políticas migratorias y las solicitudes humanitarias para familias separadas. También dejó una imagen profundamente humana: la de un joven que, antes de morir, solo quería volver a ver a sus padres.