Luis Canela/ “Hablemos Hoy”

Tenemos claro que el fútbol americano no solo se analiza con estadísticas, también se vive con memoria, anécdotas… El Super Bowl no es solo un partido. Es elevento del año. No hay otro espectáculo deportivo en Estados Unidos que convoque a tantas estrellas de la música, la televisión, la política y, por supuesto, a millones de aficionados pegados a la pantalla. ¿El Mundial de fútbol? Claro que compite. Pero en América, el Super Bowl juega en su propia liga.

Hoy domingo, a las 4:30 de la tarde hora de Denver, el Super Bowl LX se jugará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Seattle Seahawks contra New England Patriots. Confieso que lo más amargo sigue siendo no ver a nuestros Broncos ahí. Las maletas estaban listas. Pero el deporte es impredecible. Algunos analistas dicen que los Patriots no merecían llegar; otros apuestan por una victoria clara de Seattle.

La realidad es que cada Super Bowl es una historia nueva, sin importar antecedentes. Imposible no viajar en el tiempo al Super Bowl 50, cuando Denver venció 24-10 a los Carolina Panthers, también en Santa Clara. Recuerdos que todavía erizan la piel. Eso es lo que hace grande a este juego, la memoria compartida. Ahora, seamos honestos. Tan grande como el partido es todo lo que lo rodea. Y ahí entra el espectáculo de medio tiempo.

Los artistas del medio tiempo no cobran

Este año, el escenario más grande de la NFL hablará español. Bad Bunny será el artista principal, una confirmación más de que la música latina ya no pide permiso, solo toma el micrófono y se queda. Algunos fanáticos ya practican español para corear sus canciones. Otros simplemente se dejarán llevar por el ritmo. Y hay datos que siempre sorprenden; por ejemplo, los artistas del medio tiempo no cobran millones por presentarse.

La NFL cubre gastos y, bajo acuerdo sindical, el pago ronda los mil dólares por día de ensayo y presentación. La verdadera ganancia es la exposición global. Bad Bunny no necesita presentación, pero este escenario consolida su lugar entre los artistas más escuchados del planeta, junto a nombres como Taylor Swift, Drake, The Weeknd y Billie Eilish. Y si el medio tiempo es espectáculo, los comerciales son otra final aparte.

Los anuncios

Para este Super Bowl LX, un anuncio de 30 segundos cuesta en promedio 8 millones de dólares, llegando hasta 10 millones. Hablamos de más de 280 mil dólares por segundo al aire. Si sumamos producción y celebridades, algunas marcas invierten hasta 16 millones. NBC Universal tiene los derechos de transmisión y las caras famosas sobran: desde Kendall Jenner hasta Matthew McConaughey y Bradley Cooper.

Como narradores, sabemos que detrás de un Super Bowl hay meses de preparación, viajes interminables, ajustes técnicos y más de un dolor de cabeza que nunca sale al aire. Pero vale la pena. Porque cuando llega el kickoff, todo cobra sentido. ¿Pronóstico? Me la juego: Seattle gana por dos anotaciones. ¿Los Broncos? Este año no los veo regresando a escribir historia. Cambios de talento, demasiados entrenadores nuevos. Tiempo al tiempo.